La partida del tío

 

(Viernes 20 de junio de 2008

Ayer entró en coma una de las personas más nobles del mundo; un señor grande que supo conservar a pesar de los años su corazón de niño. Mi tío Zócimo.

Muchos son los recuerdos frescos de mi infancia, con él a mi alrededor, junto a mi abuela o junto a mi tía Ofelia, su esposa; viajan vertiginosos mis recuerdos y se mezclan con palabras cálidas como caramelo, lonche, cafecito, cigarrillos o el Chavo del 8. Todas aficiones del tío.)

 

Hay un velo gris sobre la casa y la neblina es completa en el cielo de Lima; la gente camina envuelta en abrigos, bufandas, gorros; las revistas y diarios en los puestos de periódicos son los mismos; parece como si nada cambiara y todos los días fuesen iguales. Sólo un titular me llamó la atención ¡Victoria Fonavista!, pensé en mi tío y en su sueño incumplido de fonavi. Qué importancia tiene ahora.

El 26 de junio un alma noble voló al cielo,  y subió tan silencioso y sutil que nadie lo notó.

Millones de cosas importantes en la vida pasan desapercibidas a nuestros ojos, todos los días muere gente valiosa que va al cielo como perlitas tomadas por Dios y pocos lo saben.

Luego de esta experiencia de muerte tan cercana, pensé en que la vida de las personas son como las ciudades con grandes fortalezas, cuyos habitantes al nacer las vieron ya ahí bien cimentadas hasta que un día impredecible sus pilares tuvieron que caer; así ocurre con ciertas personas en nuestras vidas, que ahí estaban cuando nacimos y abrimos nuestros ojos al mundo; ahí estaban como pilares milenarios en pie, hasta que llegan extraños días como este en el que nos dicen que cierto pilar legendario cayó, se derrumbó, ya no está más y vez con asombro que a pesar de eso la vida continúa, que la vida no se acaba.

Lo que quiero gritar desde adentro y con toda ingenuidad es ¡quién iba a creer que un día el tío Zócimo se iba a morir!, ¡que ya no estaría más!.

Me parece una broma, un sueño pues en algún rincón de mi alma pensé que eso jamás ocurriría y me engañé.

Sin lugar a dudas, la vida es sabia y nunca se equivoca, debe ser necesario que algunas fortalezas caigan para dar lugar a otras y es cuando me pregunto  ¿acaso no seré ya lo suficientemente grande como para empezar a ver a los mayores de mi infancia desaparecer?. Será que sí, que ya soy grande que ya no necesita más mi vida de esos pilares porque ya puedo avanzar sola y ahora me toca a mí ser apoyo de otros, de los que llorarán en mi entierro. Será también que el alma del tío llegó a ser tan grande y madura que su gastado cuerpo le quedó pequeño, como el capullo a las crisálidas que se convierten en mariposas.

Supongo que la primera vez que el tío me vio fue cuando yo era apenas una recién nacida; yo no lo conocí anciano, yo lo vi adulto, fuerte, en todo su esplendor cuando lo veía todos los días entrar a casa para ayudar a mi abuela con la contabilidad de sus libros; aún lo veo sentado en el comedor usando las máquinas de escribir y tampoco escapa de mi mente sus dos aficiones favoritas, los cigarrillos y el café. Era un hombre sencillo, capaz de ser feliz con poco, nunca lo vi enfadado sería que era de esas personas maravillosas que cuando se enojan o sufren solo saben guardar silencio; he ahí su nobleza. Sus hijos recuerdan que él jamás se quejó de nada.

El tío no dejó cosas, dejó momentos agradables como herencia para todos, momentos de plática y risa junto a él y a sus honorables ochenta y cuatro años llenos de sabiduría y experiencia; en suma nos heredó su forma de ser; fue fuerte porque sabía resistir sin quejas, sencillo porque tenía paz interior, tenía esperanza en alguna parte de su corazón, por lo que andaba abrazado al cielo.

Con el tiempo, dejó el medio día de su vida y empezó a atardecer. Poco antes de que tía Ofelia cayera enferma noté que ya no era el mismo de siempre, que sus fuerzas habían disminuido, que ya era todo un anciano digno y bondadoso. Luego, la tía murió y él   caminó por este mundo todavía cinco años más hasta este jueves 26 en que emprendió la partida, tras dejarnos, como dije antes, su mejor herencia: su grata compañía en un desayuno (el último de su vida lo tomó con mamá), en una merienda, su compañía en un parque o frente a la televisión para ver el informativo o el chavo del ocho, sus ocurrencias, su sonrisa, su eterna presencia entre nosotros.

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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7 respuestas a La partida del tío

  1. Jose Sarapura dijo:

    Gracias Muchas Gracias Mechita…… Nosotros siempre te recordaremos como una Linda Hermana, tal ves de lo lejamos que estamos nuestro corazones siempre seran el mismo, por una noble causa que es el AMOR y el RESPETO que nos enseno el PAPA ZOSIMO….. gracias muchas gracias
    Jose Sarapura

  2. Mary dijo:

    Muy linda nota hermanita,con el susurro de tus palabras nos haces recordar con gran cariño al tio,yo lo goze aca a sus 80 años y la verdad me enseño que a la vida hay que vivirla a fondo cada minuto y con amor con esa sonrisa que lo caracterizaba,lo llevo dentro mio con mucho cariño es un ejemplo para mi.maria elena Sarapura

  3. Hola Tatita,
    Pienso que siempre fuimos hermanos unidos y ahora más con el tío que ruega en el cielo por nosotros. Besos:).

  4. Sí, Helen tú has gozado al tío en Argentina y dejó buena honda a todos!!, siempre estará en nuestro corazón!!.

  5. ELIZABETH dijo:

    hola tios y amigos fue bonita esta nota recordando al tio zosimo nosotros de aca de la merced tambien lo recordamos a un año de su partida q el se fue para estar al lado de mi tia ofelia y de mi abuelita rosa estan en paz y solo nmos queda recordar los buenos momentos

  6. ANITA O. dijo:

    NO TENGO EL GUSTO DE CONOCERTE , PERO LO Q DICES ES CIERTO …PASO POR AQUI UN ALMA NOBLE Y SERENA , LLENANDO LA VIDA DE UN SER HUMANO Q AL PARTIR DEJO TREMENDO ANHELO DE TENER LA PAZ Q EL DENOTABA EN SU VIVIR…AHORA SIENTO Q AUN EL TRASCIENDE A LOS LIMITES DEL EXISTIR , ES AUN SU PRESENCIA AQUI . GRACIAS POR SER UN MANIEFIESTO TAN BONITO DEL TIO SOZIMO ( CARIÑOSAMENTE ..EL DC CHAPATIN)

  7. Negrita ( Ines O. de B. ) dijo:

    Asi era como me llamaba mi querido hermano (cunado) Zosimocho; un hombre “muy noble” paciemte, carinoso, buen amigo, increiblemente sencible; bueno yo lo admire y respete desde que lo conoci hace 57 anos que es cuando conocio a mi hermana y el resto es Historia. Que Dios te bendiga ! Descanza en paz.

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