Impuntuales e impacientes

La impuntualidad es característica de los peruanos; sin embargo, si se trata de ver el lado positivo de las cosas se debe  tomar la impuntualidad de los otros como una  oportunidad para aprender a ser pacientes.

La mayoría de veces siempre me ha tocado llegar antes a las citas y lo máximo que he esperado fueron dos horas, de eso ya fue hace mucho, ahora espero una.

Lo cierto es que no se debe esperar más de quince minutos, esto me lo enseñó un amigo un día que quedamos en ir juntos a tomar desayuno, él, otra amiga y yo. Ambos llegamos a la hora exacta, 9 a.m. Estábamos parados en una esquina y al cabo de quince minutos me sorprendió con un: ‘Nos vamos, ella debe aprender a ser puntual’. Me dejó sin palabras e hizo caso omiso de mis deseos de esperar ‘quince minutitos más’.

Al final, desayunamos sólo los dos, por la tarde aquella amiga me llamó para preguntarme a dónde habíamos ido y que a los cinco minutos de habernos marchado, ella había llegado – otra cosa frecuente es que siempre las cosas pasan cinco minutos después-.“Ah bueno, a ese lugar ya fuimos, o sea que no me perdí de nada” puntualizó como quien se siente aliviada porque después de todo, no se había perdido de nada y que de todos modos no estuvo tan mal llegar tarde.

La concepción del tiempo es distinta en cada cultura, para nosotros los occidentales “el tiempo es oro” y andamos de prisa de un lado a otro tratando de ganar tiempo, sin embargo, lo que nos hace correr no es tanto el deseo de aprovecharlo sino el desorden y negligencia en que vivimos por lo que siempre a pesar de las prisas terminamos retrazados.

Sin duda resulta complicado cambiar este mal hábito social más aún cuando el que espera sin quejarse es cómplice de la impuntualidad del tardón.

No obstante, ¿qué hacer cuando se espera?, mirar el paisaje, contar ovejas con los ojos bien abiertos, dormir, leer, rezar, conversar si se tiene la suerte de esperar en  compañía, el detalle es que no es lo mismo esperar en la antesala del consultorio médico, en el parque o en una sala que esperar en la calle o en una esquina, en el que asalta la incomodidad y despierta la sensación de que se nos está tomando por sospechosos. Por supuesto que hay lugares en los que la gente espera más que en otros. Los cafés son los mejores sitios para esperar, los parques y por ahí las puertas de los centros comerciales.

La espera desespera pero la consigna es no esperar más allá de los quince minutos, aunque parte el corazón dejar abandonado al pobre tardón, que al final termina pasando por víctima y uno por agresor, por no saber esperar y comprender la agenda recargada del pobre.

Así resulta que para evitar el conflicto, empezamos a jugar con los minutos, de tal forma que si la cita es a las 8 p.m. llegamos a las 8 y… 20 y todos felices.

Lo curioso es que este acuerdo tácito ha sido tan asumido que para ceremonias especiales, se suele decir: “Si es a las 8 pongamos a las 7:30 hora exacta, para que la gente llegue a tiempo” y aún así no faltan los tardones.

En el Perú hace mucho que la impuntualidad dejó de ser una falta de respeto para pasar a ser una caricia de quien se sabe querido. Mientras he esperado minutes interminables se me han cruzado miles de cosas para castigar a mi esperado tardón, sin embargo, cuando aparece se olvida todo y el alma vuelve al cuerpo y la vida continúa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
Esta entrada fue publicada en Comunicación/Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Impuntuales e impacientes

  1. Josemaria dijo:

    Eso es verdad!.casi nunca eh llegado tarde a una cita.. no soporto la impuntualidad!
    y si alguna vez eh sentido que ya estoy apunto de llegar tarde me eh torturado pensando en como estara la persona con la que acorde una cita y eh de estar ayi esperandome.. y al final resulta que llego yo y aun no ah llegado.. talvez un rato me viene el alivio..pero al otro momento me llega la impaciencia..jejeeje!!!!!
    ..Buen artículo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s