Las letras del Padecimiento

pict5711cb1Dios mío, qué difícil es escribir. Es como una sesión purificadora, un sauna en el que salen todas las impurezas y se siente dolor en el alma.

Escribir un libro es toda una tarea ambiciosa que parece designada solo para los que son como dioses. Nadie va por la calle diciendo “ah sí, estoy escribiendo una novela”, suena trágico, suena loco, suena mal, suena raro. ¿Quién me entiende?. Mejor no decir nada con riesgo de ser tildado de loco o alienado. Ningún hijo de vecino escribe novelas, nadie escribe novelas, eso está reservado para los que salen en el periódico o en la televisión. Aquí, en el llano, todos trabajan para comer y para que nadie los friegue. ¿A quién quieres hacer creer que escribes novelas?, más vale que te pongas a trabajar, además ¿qué vas a escribir?, ¿para qué escribir?, ¿para qué quieres escribir?, ¿ crees que alguien te va a leer?. No por favor, no des pena, olvídalo.

Es lindo escribir un artículo pero al mismo tiempo puede resultar la tarea más dolorosa porque saltan los fantasmas del “qué ridículo lo que dices”, “a quién le importará eso”, “no puedes” entre otros miles de dardos que vienen a atosigar y ennegrecer la blanca mejilla de la página en blanco.

En suma, escribir puede convertirse en una terapia dolorosa que pocos resisten y muchos mueren en el intento.

Además, es una actividad solitaria, porque estás buena parte del santo día frente al computador gastándote la vista, sin ruidos y exprimiendo las ideas, tratando de pensar y armar la historia, y no falta alguien que al pasar te diga ¿Qué haces?, pregunta que generalmente es destinada a aquellos que evidentemente, a la luz de sus ojos, no están haciendo nada o nada con las manos, con el cuerpo, con la voz. Tengo a mí alrededor entes incomprensivos de ese vuelo y no queda más remedio que responder con un incómodo: “Aquí…” y te sonríen y se van, sin haber entendido nada y convencidos de que estás perdiendo el tiempo mirando las musarañas. No entienden que pensar es el ejercicio más violento y esforzado que puede hacer un humano. Muchos preferirían vernos, a los escribientes, haciendo manualidades o ¡algo!, antes que nada.

También hay otro energúmeno, uno mismo, porque en el fondo, en medio del hueco de la angustia y el vacío, sientes que realmente no estás haciendo nada, que estás perdiendo el tiempo, que eso no es para ti.

Con todo esto, queda claro que en un mundo ruidoso, material y tan práctico, escribir es una batalla espiritual que nadie percibe ni comprende pero que se desata dentro del cuerpo humano viviente, mientras éste finge que no sucede nada, que todo está bien.

 

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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2 respuestas a Las letras del Padecimiento

  1. Clara Urteaga dijo:

    Hola,

    Acabo de descubrir tu blog, cuando buscaba información sobre una película (El secreto mundo de las palabras) y la verdad que me ha encantado, me he leído todos tus artículo de un tirón, pues tienes una forma muy sencilla, clara y directa de tocar temas muy sensibles. La verdad que deberías buscar que publiquen tus artículos en algún periodico o medio más masivo (de mayor alcance), pero se que no es fácil en nuestro país (yo también soy peruana) acceder a algún medio -salvo que tengas “contactos” – pero mi dicho favorito es “NO hay peor gestión que la que no se hace”.

    Lo que señalas en “Sencillez: el secreto de la mujer poderosa” es muy cierto, y lo que escribes y transmites en “Las hijas de Zoe” muy tierno.

    Te felicito

    Saludos,

    Clara

    • !!Hola Clara!!
      Muchas Gracias por lo que me dices y los ánimos que me das; ciertamente, aquí es difícil publicar y quizá en
      cualquier lugar y justamente, ahora estoy con planes de publicar unos cuentos infantiles. !Qué bueno que te gustó el blog!
      No he entrado hace varios días, por eso recién te respondo. !Gracias!
      Mercedes

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