Del servicio al autoservicio

barcasPor la vida nos movemos como un péndulo entre el acierto y el desacierto; uno de los grandes logros de la sociedad actual es el de haber conseguido que la vida sea más fácil y confortable a base de presionar botoncitos que solucionan buena parte de los problemas cotidianos; de ahí hasta llegar a la filosofía y práctica del autoservicio; que se presenta como un estilo de vida que permite prescindir de los demás.

Por supuesto, que los científicos lo hacen por mejorar la calidad de vida y no por un disimulado afán de autosuficiencia humana; sin embargo, se ha caído en eso. Hoy nadie quiere ‘sentirse’ sirviente de nadie, porque servir en muchos casos significó soportar abusos y perder la libertad;  entonces la virtud de ser serviciales se confunde con el vicio de ser serviles.

De todo eso deviene que nadie quiere servir, todos quieren ser jefes y muchos se jactan de ser exitosos sin haber recibido la ayuda de nadie.

La dificultad para encontrar servicio doméstico es una prueba de ello. Las empleadas domésticas cada día son menos y las pocas que quedan exigen muchas condiciones.

Ellas, no sin razón, desde hace unos años están a la defensiva porque durante mucho tiempo sufrieron el abuso y la humillación de sus empleadores y aquí viene un comentario muy recurrente entre mis tías: “Es que ya no son las de antes”, refiriéndose a  que antes ellas se quedaban toda la vida en casa de sus patrones y bendito sea Dios porque ya no sean las de antes, pues ahora ellas quieren estudiar y ser enfermeras, abogadas, etc. cosa muy lícita.

No obstante, si ahora son pocas las empleadas domésticas o no duran mucho tiempo en las casas, es porque jamás se asumió su tarea como una carrera o un oficio tan digno como cualquier otro; porque se supone que las empleadas domésticas llegaban a ser tales por necesidad, porque no tenían otra opción; pues nadie nace con vocación al servicio doméstico y quizá no haya empleada doméstica que se sienta realizada con su oficio.

Lo importante sería reconocer que la labor de las empleadas del hogar siempre será necesario y que para eso deberían existir centros donde las formen y donde vayan a formarse libremente las que quieran y que por esto mismo, sean ellas bien remuneradas y respetadas.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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