Madres Célebres

No sé de ningún libro titulado más o menos así: “Las grandes madres de la historia universal” o algo por el estilo.
Sabemos de mujeres célebres por lo que escribieron, por lo que gobernaron, por las ideas que aportaron o por lo bellas que fueron pero poco sabemos de su maternidad, como si la mujer hubiera tenido que postergar siempre este aspecto de su vida natural y noble, para destacar en otras cosas y ser finalmente valorada, sin que nadie tenga en cuenta que además de llegar a ser lo que fueron, parieron hijos y se ocuparon de ellos añadiendo con esta misión tan particular y oculta más mérito a sus ya brillantes existencias.
Precisamente por ser un fenómeno natural la maternidad ha pasado desapercibida en muchas biografías, pero no cabe duda de que siempre sentará bien enterarse de que aquella eminencia en ciencias o letras o aquella célebre deportista también llegó a ser madre; de hecho luego de la sorpresa surge la pregunta: ¿Con qué tiempo?
Ahora bien, de lo que se trata es de destacar la maternidad en todas aquellas que alcanzaron algún tipo de celebridad, porque  la maternidad es la cualidad que tenemos en común todas las mujeres, el rasgo universal que  acerca a las ‘semidiosas’ de la civilización a las mujeres comunes.
Debe ser interesante, por ejemplo, enterarse de cómo llevaron sus embarazos en medio de sus importantes quehaceres, cómo se sintieron luego de enterarse que estaban encintas, qué tipo de madres fueron, ¿cariñosas, sobre protectoras, descuidadas, amigas?, cuántos hijos tuvieron y a fin de cuentas qué dicen sus hijos de ellas para que así nos quede claro que aún siendo tan luminosas y perfectas no quedaron exentas del dolor y el privilegio que otorga el ser mamá.
Pocos recuerdan por ejemplo que la célebre física Maria Curie, polaca de nacimiento, estudiosa de la radiactividad, tuvo una hija, la brillante Irene Joliot Curie, física química francesa galardonada igual que su madre y su padre, con el premio Nobel de Química en 1935. María tuvo a Irene a los treinta años de edad con el físico francés Pierre Curie, quien recibió el premio Nobel de Física en 1903 al igual que María. La pequeña Irene nació dos años después de que se descubrieron los Rayos X y un año después de que se descubriera la radiactividad natural, todos fenómenos estudiados por sus padres. Su padre murió en un accidente poco tiempo después y María se dedicó a cuidar de su hija y a enseñar en la universidad.
Mary Shelley, la creadora de la famosísima novela Frankenstein tuvo cuatro hijos, los tres primeros murieron y sólo sobrevivió el último, Percy Florence; poco tiempo después murió su marido dedicándose ella sola a la crianza del niño.
La enérgica “Dama de Hierro”, Margaret Thatcher, política británica y ex primera ministra de su país, alumbró gemelos a los veintiocho años de edad luego de graduarse como abogada; ellos fueron Carol y Mark Thatcher, por supuesto se sabe muy poco del perfil de su maternidad que siempre estuvo a la sombra de sus trascendentales determinaciones políticas.
Si nos acercamos más en el tiempo y en el espacio, encontramos a la eximia lingüista peruana Martha Hildebrandt quien tiene una hija y suele lamentar el no haber tenido un hijo más.
Mujeres fuertes, inteligentes, mujeres firmes, determinadas en sus vidas y determinantes en sus contextos y épocas, que nacieron para ser un hito en la historia y que no delegaron la maternidad.
La lista continúa con la deslumbrante modelo argentina Valeria Mazza, dueña de un atractivo descomunal y una espléndida y sólida familia con cuatro niños junto a su marido y representante Alejandro Gravier; en reiteradas ocasiones Valeria ha confesado lo importante que es para ella su papel de madre.
Lejos en el tiempo y en otro senda de la historia está Elízabeth Kluber Ross, la abnegada psiquiatra suiza pionera en los estudios de Tanatología y el acompañamiento a los moribundos en la fase final, quien además de dejar un gran legado sobre la importancia de la Existencia con sus investigaciones y vida personal dedicada incansablemente a los demás, fue madre de dos niños, Kenneth y Bárbara, sin descuidar por todo eso la educación y crianza de sus hijos.
La tenista belga Kim Clijsters se retiró del tenis a los veintitrés años luego de ser madre y al cabo de dos años regresó al mundo profesional con el mismo brío y entrega, pero segura de que ser madre y esposa es lo principal para ella.
Ninguna de ellas rehusó o escapó de la maternidad sino que consiguieron armonizar no sin coraje y firmeza la conducción de sus familias y el impecable papel que les tocó desempeñar en la sociedad. La lista es interminable si contamos con las millones de mujeres exitosas que día a día y desde el anonimato dedican sus logros profesionales a sus hijos y al mismo tiempo son impulsadas por el amor a ellos para luchar y ser mejores en lo que hacen.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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