Reportaje.- Mujeres Solteras: Una realidad

La soltería siempre ha tenido mala fama pero en los últimos tiempos se ha convertido en un atractivo estilo de vida para las nuevas generaciones ¿se puede ser soltero a elección?, ¿cómo es la vida de las mujeres solteras? Aquí se dan algunas respuestas a esas interrogantes

La dama - Manuel Sánchez

La dama – Manuel Sánchez

En el Perú ¿hay más mujeres casadas o solteras? –a lo largo de todo el texto vamos a considerar también casadas a las convivientes pues a fin de cuentas, son casadas de hecho- . La respuesta no es simple. Se puede decir que la mayoría de aquellas que cuentan con un elevado nivel sociocultural y que rondan los treinta años de edad como promedio son solteras, mientras que en la medida en que disminuye su formación suelen ser convivientes, es decir, viven un matrimonio de hecho sin la legalidad que implica el matrimonio y sus edades rondan la adolescencia o los albores de los veintes. Algunas apenas han concluido la secundaria y un buen porcentaje de éstas se convirtieron en madres solteras.
En los años 50, 60 el matrimonio era una institución que garantizaba la seguridad de la mujer por lo que muchas familias se preocupaban porque sus hijas se casen hasta el punto de arreglar sus bodas.
Hoy al haber conquistado el espacio social las mujeres no necesitan más de un matrimonio para ‘asegurar’ sus vidas pues al tener las posibilidades de ser independientes hasta llegan a aplazar la posibilidad de un matrimonio.

La fuga de los Príncipes
Sin embargo, existe un considerable número de mujeres jóvenes, profesionales, económicamente independientes que no quieren quedarse solteras y aspiran a un matrimonio idílico como el de sus juegos de infancia; pero no pueden o les resulta difícil concretar el sueño porque parece ser que ‘no hay hombres en Lima’, como acusa la investigación hecha por Gustavo Rodríguez y Sandro Venturo, reflejada en su libro “Ampay Mujer”. Ya porque los hombres vienen de familias machistas y huyen de los compromisos, ya porque ellos también tienen otros deberes sagrados qué cumplir antes de casarse y aplazan cómodamente el proyecto de la unión nupcial hasta los cuarenta o porque se espantan del grado de independencia y poder que han alcanzado las mujeres de hoy. Tres someras razones que pueden llevar a los hombres de nuestros tiempo y de nuestros lares a ser los príncipes que salen huyendo a galope sobre sus alados caballos blancos.
Frente a esto la siguiente pregunta replantea el problema: ¿Cómo llevan la soltería las mujeres de hoy? Tampoco esta pregunta es fácil de contestar. Lo cierto es que existen dos tipos de mujeres solteras, las que quieren y las que no quieren; ahora bien, las primeras no suelen ser pocas en estos tiempos y son motivadas generalmente por razones que veremos más adelante y por supuesto está el segundo grupo al pertenece la gran mayoría.

Tres chicas - David Farrés Calvo

Tres chicas – David Farrés Calvo

La soltería: Un nuevo y atractivo estilo de vida
Tal como señala el libro “Ampay Mujer” es posible que aquellas mujeres treintañeras, profesionales e independientes estén divididas, por un lado tienen la vida hecha y por otro quieren consumar ese aspecto tan profundo y ancestral como es el de ser madres y esposas.
En un estudio hecho en España según el profesor de Sociología Juan Ignacio Martínez Pastor experto en Sociología de la Familia y del Trabajo, la gran mayoría de mujeres de los años cincuenta estaban casadas y sólo un 5% eran las que habían optado por quedarse solteras; mientras que las que han marcado la gran diferencia son las de la generación de los sesenta quienes hoy tienen más de cuarenta años y que al parecer han elegido voluntariamente no casarse y quedar solteras definitivamente.
Asimismo, Martínez Pastor sostiene que sólo el 25% de las mujeres nacidas en su país en la segunda mitad de la década de los setenta se han desposado antes de los treinta años frente al 80% de mujeres de los años cincuenta que ya estaban casadas antes de cumplir esa misma edad.
Esto coloca a la soltería como un nuevo y atractivo estilo de vida que lleva a las mujeres a aplazar y luego a descartar del todo la posibilidad de casarse (muchos hombres también) influenciadas por la vida cómoda que ofrece el estar solos, la posibilidad de vivir una sexualidad ‘abierta’, el éxito profesional y laboral, el costo de vida, el individualismo, la maternidad a elección, etc.
Empero están las otras, las que aún queriendo casarse no pueden hacerlo. Ciertamente San Pablo aconseja no casarse, que es el estado más perfecto pero si no se puede vivir sin una compañía a lado es mejor hacerlo; pero ¿qué pasa si la sociedad ha llegado al punto en el que estamos y el individualismo se presenta como base de decisiones? Pues no cabe duda de que aunque se viva la soltería no se la vive como la que señalaba San Pablo. Es decir, en estos tiempos violentos los vientos de la sexualidad abierta desgranan los otros aspectos que antes eran sólo de exclusividad del matrimonio, como la maternidad y la sexualidad activa.

El barrio de las mujeres tristes

La chica - Ans van der Linden

La chica – Ans van der Linden

Dicen que la soltería es triste y que lo es mucho más para los varones; pues las mujeres cuentan con la ‘terapia’ de la amistad que hace que en esa interacción se sanen heridas y se fortalezca el alma, mientras que los hombres hablan menos de lo que les sucede y en consecuencia tienden a sufrir más la soledad.
Pero ¿qué tan triste es realmente la soltería hoy? Celia una huaralina economista de 58 años afirma que lleva muy bien su soltería aunque a estas alturas nota que será difícil llevar una vejez en soledad. “No me casé porque no confié en el enamorado que tenía, se fue a Bolivia y bueno, ahora vivo tranquila, soy feliz; pero si hay algo que lamento es quizá el no haber tenido al menos una hijita o un hijo; por eso yo aconsejo a las mujeres que por lo menos tengan un niño” y a la pregunta de si se considera una soltera por elección ella no duda en señalar que “Sí, yo tenía para elegir… pero no. Siempre he sido así, de carácter fuerte y no estuve nunca preparada para soportar a un hombre, así que yo elegí quedarme sola”. Afirma sin dudar. En este caso Celia pertenecería a la minoría que se quedó sin casarse de las mujeres de su generación.
Zarela socióloga de 37 años, nacida en Lima afirma que ella está segura de que no nació para casarse. “Sola me siento confiada y segura; los hombrecitos engañan y se quieren pasar de listos”, confiesa convincente y entre risas. Ella es de la generación que marca la diferencia y hasta ahora ha optado por la soltería. Sin embargo, no descarta la posibilidad de tener pareja siempre que se le presente la oportunidad.
La otra cara de la moneda la muestra Rosa María, psicóloga de 33 años nacida en Huaraz, quien se lamenta de no tener suerte con los hombres y aunque la preocupación no le afecte sí aspira aunque cada vez con menos esperanza a un matrimonio. “Sí, me gustaría casarme pero todavía no se me ha presentado la oportunidad”, comenta. Así como ella muchas mujeres de su generación y condición esperan realizar ese proyecto familiar que demora en concretarse por diversas razones.
Gloria de 29 años, muestra el otro perfil de las mujeres treintañeras, ella es una ingeniera huanuqueña que vino a Lima para dar a luz a su primogénita, sostiene que no quiere casarse porque no se siente atraída por los deberes de esposa. “No, yo me quedo así nomás; no quiero convivir ni casarme, él quiere pero yo no. Sólo me quedaré con mi hijita, no quiero tener más responsabilidades” confiesa sin revelar las razones de fondo que la llevaron a tomar esta decisión, pues asegura que su pareja “no le convence”.
Mientras que Marta de 41 años afirma que se equivocó; ella es limeña, abogada y tiene una hija de seis años. “Tuve a mi hija enamoradísima casi al tercer año de estar como enamorados; pero mi error fue no casarme a los dos o tres años de relación; aplazamos, aplazamos, luego quedé embarazada… comenzamos a dudar, a ver nuestros defectos y no, decidí no casarme y no me casé; así estoy mejor”, cuenta aún convencida de que casada le hubiera ido mejor y que se equivocó al no haberse casado a tiempo. “Por eso yo no creo en las relaciones que duran más de tres años”, sostiene convencida.

La utopía está en el horizonte - Rossana Spalazzi

La utopía está en el horizonte – Rossana Spalazzi

Lo que no se puede determinar con precisión es cuántas de las que hasta ahora han decidido quedarse solteras mantendrán su palabra hasta el final, es decir, si con el tiempo quien realmente tiene la última palabra es el destino o si realmente es posible ser solteros por elección.
Otras muy distintas son las realidades de aquellas madres solteras que fueron abandonadas, cuyo cuadro resulta duro y conmovedor porque sus circunstancias las llevaron a sacar fuerzas de flaquezas y a comandar solas un hogar. Norma, madre de familia, limeña de 47 años cuenta su caso. “Yo no pensé quedarme sola; me enamoré, tuve a mi hijo, el tiene ahora veinte años; pero su padre nunca quiso responsabilizarse y me abandonó. Después de eso, nunca volví a pensar en otro hombre”, cuenta con el rostro ajado por los años y el trabajo duro, es panadera y lava ropa. “Ahora ya no, ahora estoy muy bien así, solita. Aunque sí, creo que me hubiera gustado casarme”.
Asimismo cuenta Gabriela, chiclayana, abogada de 44 años. “A mí prácticamente me dejaron en el altar. Era una relación estable, de años; y meses antes de casarnos discutimos, él casi de inmediato empezó una relación con otra persona y poco tiempo después se casó con ella. Terminé derrumbada y no me casé, hasta ahora no me casé y no por pena, sino que simplemente no se dio nunca la oportunidad”, dice con una sonrisa y al volante de su camioneta azul cuatro por cuatro. “No me ha ido mal, no me quejo; así vivo bien”. Dice ahora que el tiempo terminó de curar sus heridas.
Los testimonios son únicos, verídicos y revelan la realidad de las mujeres consagradas por su soltería aunque tal vez en su discurso se vislumbre inexorablemente la sombra de alguna nostalgia pues aunque sea el estado perfecto, la soltería demanda de valentía, capacidad para convivir con la soledad y quizá también de una vocación para poder llevarla adelante cara al servicio de los demás y no encerrados en una cómoda burbuja personal y egoísta. Pues más allá de ser libres para tener hijos o tener relaciones pasionales, la estabilidad que ofrece una vida en pareja y un matrimonio son en algún punto impostergables.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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2 respuestas a Reportaje.- Mujeres Solteras: Una realidad

  1. Lari dijo:

    Creo que no es que uno deba elegir ser soltera o no, una puede estar soltera hasta los 60 años y conocer al amor en esa edad, eso le paso a una tia lejana mia, con el asombro de sus hermanos.
    Estar o no soltera no debe ser motivo de tristeza o pena, para mi uno puede disfrutar de los beneficios de este estado como la libertad de movimiento, tiempo y de uso del dinero (gran problema en la parejas), no hay familia politica, podemos comer y dormir cuando queramos, si queremos cocinamos y sino no…
    Claro que tiene sus lado negativo, como todo enla vida, lo ideal es disfrutar cada momento que nos da la vida.

  2. claudio dijo:

    segun el islam(la gran religion de Asia) el ideal es estar casado(a).
    La solteria es mala, la anterior comentarista escribe “lo ideal es disfrutar cada momento que nos da la vida” y ¿si la vida nos da puros momentos tristes?
    Esa Gloria no sabe que le hace mal a su hija al quedarse soltera.La presencia de un padre y una madre es vital.

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