Corazón Valiente


Un alma apasionada que no se rinde, que lucha por sus sueños y no teme parecer tonto por amor; un hombre que deja la vida cómoda y tranquila en defensa de un Ideal.
Íntegro y con la mirada limpia capaz de mirar al sol de frente, que no tema conectar con sus sentimientos y hacer lo preciso para verse vencedor en sus adversidades.
Alguien común que pasa inadvertido pero que se hace presente a la hora del dolor y la entrega. Un soñador fuerte que sin enojarse por las adversidades de la vida arremete minuto a minuto en favor de sus convicciones.
Un hombre entero y no por eso insensible, realista y no por eso duro, soñador y no por eso absurdo, pacífico y no por eso pusilánime.
Alguien que por ser así vive enteramente la vida y no a medias como los cobardes y cómodos en sus guaridas.
A éste el amor es el motor que lo dirige y la fe la energía que lo alimenta, la esperanza, su coraza y facón. Su ley es morir en la lucha y su brújula contener a los incomprendidos. Sabe que el amor endereza a los débiles y que la sabiduría es la recompensa de los que creen.
Un corazón valiente que vive apasionado por las cosas que ama y en defensa de ellas, un espíritu generoso con las manos abiertas para la defensa y la ayuda. Con el puño en alto a la hora de defender lo suyo, porque sabe que la justicia y la dignidad se cimientan en la libertad que dignifica.
Aprendió que en el corazón puro habita la justicia y reina la fortaleza de la caridad. Su mirada trasciende y sus ojos contemplan a la eternidad en todo lo que hace. Su alegría es vigor y su risa infunde seguridad. Su voz grave da protección a los desvalidos.
Me acordé de Braveheart, la película, y pensé en William Wallace, su hombría noble – me gusta esa mezcla de rudeza física y viril con la sensibilidad interior en muchas, propia de los hombres justos que viven el día a día siendo fieles a la libertad humana que conduce inequívocamente a vivir la esperanza, el amor y la fe.
No es de tontos aspirar a ser así, y qué mejor momento para proponerse que esta Santa Semana en la que un hombre encantador fuerte y lleno de nobleza, murió injustamente clavado en una Cruz para redimirnos.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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