A propósito de Halloween: Las realidades luego de la Muerte

El Miedo – Pedro Poyatos

Leí una frase que dice que el secreto de la muerte está en el corazón de la vida y pienso en un instante que el corazón de la vida es la actividad no sólo de las manos sino de la mente, esa conciencia plena que nos impide perder el sentido del espacio y del tiempo, porque una vez que aquél se pierda no hay nada más que muerte e inconsciencia.
El 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre son días en los que para muchos la atmosfera de la vida cotidiana se torna a media luz y donde se respira un clima de misterio e intriga aunque ya sea más en broma que en serio.
Sostenidos por los mensajes mediáticos más o menos morbosos, el pensamiento colectivo se detiene en la posible existencia de un mundo intangible siniestro a partir de las celebraciones de Halloween, festividad de los celtas, cuyos sacerdotes, druidas, realizaban rituales demoniacos con el fin de obtener predicciones al finalizar el verano. Se dice que el término Halloween deriva del inglés “All Hallows Eve”, víspera de todos los santos, pero lo cierto es que su significado está más asociado con “el día de las brujas”. Esta festividad fue traída a América por los inmigrantes de los países europeos donde habitaron los celtas, Irlanda, Suecia, Francia, Inglaterra.
Los celtas, que vivieron por el año 300 A. C. adoraban a Samhain, el dios de la muerte y lo invocaban el 31 de octubre vísperas de su año nuevo. Se trataba de una celebración bárbara que incluía sacrificios humanos a dicho dios.
Esta celebración hoy ha trascendido a todos los pueblos del continente y Europa, y aunque puede ser tomado como un juego o una moda, connota la creencia en poderes oscuros y malignos, que hoy da lugar a numerosas misas negras que se celebran en muchas partes del mundo en las que también incluyen, como los celtas, sacrificios humanos.
Dentro de este marco y clima global supersticioso y por eso mismo más abierto al mundo intangible, cosa que resulta favorable, cabe plantearse temas como la Muerte, la existencia del Mal y por supuesto, la existencia del Bien.
La tradición cristina el 1 de noviembre recuerda a todos los santos, que son aquellas personas que sobresalieron en su entorno por su piadoso amor a Dios y su extrema generosidad con las personas.
La santidad denota la perfección moral de aquellos que destacaron por sus virtudes; y si las prácticas ancestrales de los druidas recuerdan la existencia del Mal, el día de todos los Santos recuerda a cada persona las posibilidades que tiene de optar por el Bien.
El 2 de noviembre es dedicado a la memoria de los difuntos y es el día en el que más de uno piensa en la realidad de la Muerte y de su propia muerte. Es sorprendente cuando se toma conciencia que sólo de una cosa podemos estar seguros, de que nos vamos a morir y que esta verdad sea el miedo más grande del ser humano.
Toda persona, creyente o no, tiene miedo a la muerte aún cuando los que tenemos fe sabemos que posiblemente pasemos a un estadio mejor si obramos el bien.
Como decía al principio, el corazón de la vida está en su propio dinamismo y en conservar el sentido de todo lo que nos rodea y es esa conciencia la que tememos perder aún a pesar de los dolores y sacrificios que supone vivir, pues es tal como reconoce César Vallejo en uno de sus poemas hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir, ya lo decía. Nos aterra el cambio a un estado impredecible e indescriptible que visto desde aquí sólo tiene sabor a inconsciencia.
Mas, a pesar del miedo y nuestra aversión a la muerte, lo cierto es que vamos a morir y por fe e intuición sabemos que la vida, y por lo tanto la conciencia, continuará y es por esto que la tradición cristiana recuerda el día 2 de noviembre a los difuntos no como quienes existieron, sino como quienes todavía existen y forman parte de la llamada Iglesia Purgante o Purgatorio; por quienes la Iglesia recomienda oraciones para la purificación de sus almas e incluso muy vigente en las Sagradas Escrituras tal como se puede leer en 2 de Macabeos 12, 14 “Por eso mandó a hacer este sacrificio expiatorio a favor de los muertos para que quedaran liberados del pecado”.
Antes del Cristianismo, los judíos también oraban durante treinta días por sus fallecidos y luego, ya en las primeras comunidades cristianas se comenzó la costumbre piadosa de orar por los difuntos durante todo el mes de noviembre, costumbre que ha quedado hasta nuestros días.
Es curioso cómo en los días limítrofes del 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre se recuerden las tres posibles realidades luego de la muerte tan temida y desconocida. Los demonios adorados por los celtas el 31 de octubre recuerdan la existencia de un lugar donde no hay más esperanza por más conciencia y vida que se tenga; el 1 de noviembre recuerda que hay un camino bueno que es posible seguirlo y que conduce al lugar beatífico que habitan los santos y Dios; mientras que el día 2 de noviembre es tiempo de celebrar orando por los difuntos que en estado de transición atraviesan la ruta difícil de la Purificación. Como diría Víctor Sueiro, redondito, una casualidad redonda.
Los fantasmas a lo que juegan los chicos ingenuamente son, en muchos casos comprobados, las ánimas de nuestros seres queridos o personas de otros tiempos que vienen a pedirnos oraciones; pero que muy pocas veces comprendemos o creemos.
Los celtas sabían muy bien de todo esto pero como su dios era el demonio los convocaban malamente, en especial a demonios y almas perdidas o condenadas.
De este modo se resumen las postrimerías de la vida que entre modas y juegos siempre nos toman distraídos cuando más nos valdría preguntarnos dónde está el corazón de nuestras vidas si camino al Bien o al Mal.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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Una respuesta a A propósito de Halloween: Las realidades luego de la Muerte

  1. awesome site dijo:

    An interesting discussion is worth comment. I think that you should write more on this topic, it might not be a taboo subject but generally people are not enough to speak on such topics. To the next. Cheers

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