Doce estaciones

Las cuatro estaciones - Taller abierto

Las cuatro estaciones – Taller abierto

Encontré una carta. La abrí y leí… se dirigía a alguien y pensé que era a mí, porque yo era la única detrás de esa puerta y la única que vivía dentro de esa habitación que protegía la puerta.

Día a día desde entonces me acostumbré a dejar recados breves en retazos de papel debajo de mi puerta antes de ir a dormir; a la mañana siguiente encontraba otra respuesta y así durante años. Un día, al amanecer escuché una voz y supe que era la voz de ese alguien que escribía esas cartas. Me alegré.

Desde entonces por las noches no sólo dejaba las notas breves debajo de la puerta, sino que no ponía el pestillo  para que el dueño de esa voz entre; y venía y conversábamos mirándonos a los ojos bajo la luz de la luna que entraba por mi venta envuelta en mis cortinas. Nos comunicamos la vida entera, la vida cotidiana y la vida onírica, esa en la que de día habitábamos los dos.

Así, durante doce estaciones no dejaba de venir ni dejamos de escribirnos notas debajo de la puerta, pero una madrugada del último invierno en que cayó un rayo muy cerca de donde vivíamos perdió la memoria, el estrepitoso ruido lo volvió un extraño y le cerró el corazón. Venía entonces por las noches y nos mirábamos como siempre pero no recordaba nada  de lo que nos habíamos contado y muchos menos de la vida onírica que habíamos habitado. Amaneció a la razón y frunció el seño. Era bello como siempre pero su corazón sentía diferente y su voz se marchitó. Noche tras noche siguió viniendo en pos de mí y nuestras miradas, sus pupilas empeñosas querían encontrar algo en las mías pero que se le escurrían entre los brillos y sombras y así, cansado, cada vez más exhausto se iba cada amanecer.

Hace una noche que no volvió más, se extravió en la penumbra y por primera vez en años no dejó más la carta debajo de la puerta y ni yo puse la nota. Miré por la ventana en el alba y lo vi pasar, iba con alguien, tomado de la mano, inexpresivo pero con un brillo desconocido en la mirada que advertí cuando se volvió para verme antes de doblar la esquina. Me dijo adiós.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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