Aquello por lo que nos cuesta tanto vivir

El campo - Álvaro Semper Escriche

El campo – Álvaro Semper Escriche

Escuché que hay una explicación teológica a porqué nos cuesta tanto vivir y porqué tantas veces fracasamos en todo lo que emprendemos. Según parece, la naturaleza humana tiene cuatro llagas, las mismas que hemos heredado de nuestros Primeros Padres de generación en generación, a raíz del pecado original.

Todo indica que la primera herida fue hecha a la razón; nuestra pobre inteligencia con esfuerzo llega a conclusiones y descubrimientos varios, pero en muchos aspectos, nos pasamos la vida entera discutiendo teorías sin llegar a acuerdos ni conclusiones comunes. Todos buscan la razón y todos creen tenerla, todos opinan y la verdad parece una luz utópica que se pierde tras las sombras de esa razón.

La otra herida está en nuestra voluntad. Como hijos del rigor, sólo obedecemos si hay un peligro, una advertencia o una penalidad, de lo contrario vamos retrocediendo abandonados a nuestro capricho y complacencia. Cuántas cosas emprendemos y por desgano renunciamos casi de inmediato. Un ejemplo de esto es la reciente sanción que se ha impuesto al transeúnte limeño si no obedece las normas de tránsito, con el fin de que aprenda a desplazarse con cuidado por las calles. Sin esa multa nadie haría caso de los semáforos para peatones que se han puesto por toda la ciudad.

La tercera llaga, según entendí, recae sobre el apetito irascible, es decir, hemos quedados inútiles para la perseverancia y por tanto, para hacer frente a cosas arduas; en otras palabras, no somos valientes para la vida. Tememos afrontar situaciones difíciles y de riesgo, vamos a lo seguro y nos refugiamos en el egoísmo. En este caso me gusta recordar al Hobbit que antes de todo lo que le esperaba por enfrentar, vivía feliz y a plenitud en su cómodo mundo.

Bejin - David Agenjo

Bejin – David Agenjo

La cuarta herida es la del apetito concupiscible. ¿Qué es eso?, el desorden de nuestros afectos. Demasiado abrumadores o por el contrario, demasiado calculados. Manipulaciones de la libido que imposibilitan el equilibrio en nuestros afectos. Esto se manifiesta por ejemplo, en los apegos extremos a los animales, a los peluches y a cuanto elemento se cruce por el camino que  parezca ‘digno’ de cariño. Otro ejemplo válido es ese afán desmedido por acumular cosas, coleccionarlas o también el gusto por los fetiches.

Al término de la explicación  encontré porqué tanto nos cuesta amar y trabajar. Está claro que una cosa es ese ‘cariñito’ que vamos repartiendo entre quienes nos rodean, las cosas y  los demás seres vivos, pero otra distinta es el amor, cuyo compuesto para que sea auténtico parece no ser otro que un cóctel de voluntad recia y perseverancia para cumplir con la palabra dada (“te amaré por siempre”, “nunca más volveré a llegar tarde”, etc.) y para seguir adelante con la misma persona – o terminar la tarea comenzada- a pesar de los pesares.

Por tal motivo será también que no nos gustan los compromisos ni hacer promesas, porque en algún punto de nuestro organismo sabemos que nos costará salir de un futuro desgano para cumplir.

Por otro lado, es evidente pues, que la  voluntad, a estas alturas, ha sido secuestrada por el hedonismo y la búsqueda de bienestar tan bien transmitida a través de nuestra actual cultura mediática.

En conclusión, hace alrededor de 41 mil años caímos en una trampa de la que hoy seguimos luchando por salir. Esta es al menos, una explicación breve sobre ‘el origen de los defectos del hombre’. ¿Por qué a pesar de todo el ser humano no es perfecto?, pues he aquí las posibles explicaciones; y si tanto aspiramos a la luz y a la perfección del bien y lo estético es porque seguramente, alguna vez tuvimos conocimiento de todo ello y desde el ‘mal paso’ que dieron Adán y Eva, llevamos siglos intentando recuperarlos.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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