Ese miedo a la pobreza

Vagabundo - Charo Martin Mejías

Vagabundo – Charo Martin Mejías

La delgadísima hoja bíblica abrió paso justo en ese episodio, el de la boda. María dijo a los oídos de su Hijo ¡No tienen…! Y lo demás es historia y se hizo el milagro.

Las regentas del hogar siempre están pendientes de lo que falta y de cuidar lo que sobra. Es mejor que sobre a que falte pues de ese secreto depende el equilibrio del bienestar familiar. Otra María comenta en una de esas reuniones de té de tías entre dimes y diretes pero por donde también se filtra la verdad Hoy las personas tienen miedo a la pobreza.

Miedo a la pobreza, cayó la frase como un pétalo sobre la yema de mi dedo índice y me la guardé en el pecho para llevármela a casa. Una amiga comparte en facebook una de esas píldoras filosóficas: Primero, la imagen de un vaso con agua hasta la mitad y debajo una pregunta ¿cómo ves el vaso, medio lleno o medio vacío? Luego, la respuesta El vaso está lleno, la mitad con agua y la otra mitad con aire y termina haciendo una alusión al Principito, con esa frase de lo importante es invisible a los ojos.

Rebusco, ahora, la frase de las tías, el miedo a la pobreza de la gente de hoy y pienso que sería mejor si se va más lejos y se asume que ese miedo es legendario y más aún, hasta se podría decir que es un miedo a todo tipo de carencia porque a fin de cuentas, desde que el hombre es hombre carece de todo, llega al mundo indefenso, carente de cuidados y vive toda su existencia oprimido por ella.

El Grito -  Eduard Munch

El Grito – Eduard Munch

Miedo a perder –todo tipo de pérdida desde perder en un simple juego de ludo hasta perder la salud o la vida- , miedo al extravío, miedo a los vacíos y a los abismos, miedo a la pobreza, miedo a la muerte, miedo a las derrotas y a las ausencias que son peores que la muerte; y así es como vivimos abriendo estrechos caminos al filo de la nada, andando de puntillas por los bordes de la insuficiencia. Con nuestros vasos  medio llenos que sólo a veces parecen rebalsar y otras, totalmente vacíos.

Y es que es como dice la interesante frase de mi amiga ¿no será que esos vacíos, esa pobreza, esa muerte, ese extravío, esa ausencia en realidad están ocupados por algo que no se ve? Leía a una sabia mujer que decía que lo bueno de la enfermedad y el dolor es que son los momentos en que el otro es más importante que uno mismo.

Entonces pues, no será difícil entender porqué los humanos somos tan poco desprendidos, arriesgados y generosos si con solo volver la mirada  hacia adentro nos veremos como en un espejo, con los ojos del miedo a la pobreza, pero a todo tipo de pobreza.

Pero también es cierto que de continuo se celebran unas bodas de Caná en lo más profundo de cada quien, ahí donde María vuelve a decir al Redentor ¡No tienen!… y es que tal vez sólo falte el empuje de la fe para que se obre el milagro de poder ver nuestros vasos totalmente llenos.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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