Desamores

La nostalgia del Ángel - Marcelo Alessandro Pereira de Lima

La nostalgia del Ángel – Marcelo Alessandro Pereira de Lima

Tal vez el amor nació entre las páginas de un libro y el desamor una tarde preñada de lluvia. Es que es el amor a los sueños como los desamores a la realidad. De ahí que la única fe de los ‘cautos’ es el instante; y su zozobra, el resguardo de un porvenir entre nieblas. No es posible la eternidad del instante, dicen, pero sí en un instante la eternidad y en ese diminuto espacio se acurrucan hasta que pase la vida como un inesperado aguacero.

Nunca se siente tan mal el sabor de los desamores cuando de amor romántico se trata; pero pocas veces se cae en la cuenta que el desamor es la moneda corriente de cada día.

Dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua que el desamor es la falta de amor y de amistad, es decir, que es una de las formas del no – ser. Algo así como la oscuridad es la ausencia de luz. Luego dice que es la falta del sentimiento y afecto que inspiran por lo general ciertas cosas. Diría en todo caso, que es la falta total de inspiración para hacer todas las cosas o al menos, las más importantes. El diccionario, naturalmente, es delicado en sus definiciones, será porque ya lo demás lo dicen la vida misma y la experiencia.

Y finalmente, como si no pudiera resistirse más, el diccionario admite: Enemistad, aborrecimiento. En consecuencia, indiferencia u odio.

Rara vez se es consciente de los muchos desamores que se meten en el corazón como piedritas en el zapato, como los pequeños gruñidos con quienes tenemos cerca, los recuerdos amargos, los rencores, la duda, la impaciencia, las suposiciones apresuradas, los prejuicios, los temores fantasmales, las tristezas infundadas y es que si no lo son, los alimentan. Las murmuraciones y las críticas, la inclemencia, la más llana incomprensión, los malentendidos, para desembocar todos en un cauce de caudalosa amargura.

Estos son los desamores de cada día, menudos y tan hirientes como las esquirlas de cristal, hechos con la piel de la realidad y desde donde emergemos cada instante atraídos por esa quimera infinita llamada amor y si no, quimera, esa exquisita realidad de extraños componentes.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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