Mi sobrinita mexicana

Muñeca con luna - María Patricia Escobar Doria

Muñeca con luna – María Patricia Escobar Doria

Hace dos años vino por primera vez a Perú, para visitar a su abuelo y calmarle las añoranzas. Aracelli nació en Estados Unidos pero es hija de mi sobrina y su marido mexicano. Sí, Aracelli, en realidad, es mi ‘sobrina nieta’ y yo, su ‘tía abuela’, ¡válgame el Cielo! Sus abuelos apenas cruzan el puente de los cincuenta y su madre aún no llega a los treinta. Rosa, su abuela, es mi prima, una de mis primas mayores. Sí, son posibles parentescos de este tipo.

Es perspicaz y de buen carácter, dueña de unos enormes dientes de ratón y una espesa cabellera negra ondeada, su piel es de rabioso capulí y sus mejillas coloradas. Habla en inglés, cuando quiere y donde quiere, y escucha y siente en español mexicano, por lo que la llamo mi sobrinita mexicana aunque todavía no ha ido a México y es que también es posible ser de tres lugares al mismo tiempo, como a ella le tocó ser ‘peruana – mexicana – norteamericana’.

Sin embargo,  dice que es norteamericana y me enseña su pasaporte azul aunque también le gusta Tarma y un poco de Lima y sabe que pronto irá a México a conocer a sus abuelos paternos. Hoy se irá otra vez para volver sabe Dios cuándo y  se va llevando una mascota, una pequeña perrita para cuidarla como a un tesoro.

_ ¡Tía! – grita y aparecemos todas las tías alrededor. Nos promete que volverá, que le gustó Perú, que nos extrañará aunque sé bien que ninguna despedida la desprenderá, por ahora, de esa alegría constante que sólo habitan los niños, exenta de recuerdos y nostalgias.

El Chavo del 8 - Pinturas mexicanas famosas

El Chavo del 8 – Pinturas mexicanas famosas

Enciende la televisión y se entrega a los dibujos de unas cositas deformes a las que me cuesta encontrar sentido, supongo que lo haré cuando sea mamá (todos los pendientes que tengo para entonces), mientras eso, a mí sí me atrapa la nostalgia y recuerdo  lo que mirábamos en la tele los niños de antes.

Fui una irremediable fan de Chespirito y todas sus variantes, y de Carrusel hasta el último capítulo de la primer versión; pero más tiempo la pasé jugando y ¿a qué jugábamos los niños de antes?, a la lleva (o la ‘chapada’) y a los encantados, a ‘matagente’, entre otros juegos para correr y ganar; y también saltábamos soga y liguitas hasta el cansancio, sin olvidar las partidas de yaces y las interminables horas dedicadas a peinar y vestir a las Barbies hasta los quince años. No me habría cansado nunca si no fuera porque conforme una iba creciendo, crecían también las responsabilidades.

Vuelvo a mi sobrina que vive a plenitud su estadía en Lima, ahora quiere la leche con milo y tres pancitos con mermelada y mantequilla; recuerdo una vez más que a mí me gustaban sólo con  mantequilla mientras veía el Chapulín Colorado.

Miro sus cosas, en unas horas se irá llevándose el candor y la furia de su mestizaje latinoamericano en el corazón y en las venas, mientras sopla en su pequeña frente el viento fresco de su edad temprana. ¡Buen viaje, Aracelli, Perú agradece tu visita!

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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