Siéntete novia

Doncella en el Pozo - Ismael Prieto

Doncella en el Pozo – Ismael Prieto

Lluvia de palabras doradas sobre el alma, es el Cantar de los Cantares. Sigue la fruición, el amor, la contemplación, el fuego en las palabras y en los actos, sigue la vocación por la entrega y la persistencia en la búsqueda. Su interior tapizado de amor, dice ahora entre sus líneas.

Son versos de ensueño y al mismo tiempo es Palabra de Dios, nos dice el padre Villarroel. Aún cuando aquí no hay dogma y todo es pura poesía, sí, poesía, el único lenguaje capaz de expresar con total exquisitez la cosa más sencilla de la vida, el amor y el amor epitalámico, el único lugar donde la fundición y la contemplación más profunda son posibles.

Él viene a ti, es lo primero que hay que entender. El primer paso es que el alma se sienta novia, cosa tan difícil cuando la mayoría se siente sirvienta y última. Sentirse novia es sentirse querida, aceptada, perdonada y por lo tanto entregada; y es sólo en ese instante en el que puede transcurrir nuestra vida entera.

Ese idilio dorado entre Dios y el alma es espejo del amor entre un hombre y una mujer pero cuán sombrío se torna al notar qué poco se aman y aceptan como son, unos y otros.

Concepción Andreu era una mujer que fue un tiempo novicia, cuenta el padre Villarroel, pero una vez que se salió, vivió el resto de su vida con culpa, sintiendo que había pecado. Convirtió, entonces, su día a día en penitencia, vistió muchos años de negro y comía austeramente para reparar su falta. Todo por el amor a ese Dios que según sentía, había abandonado en el convento; pero en medio de esa penitencia no se sentía novia y en su casa no había alegría pues aún cuando decía amar tanto a la Divinidad éste no era más que un Juez inmisericorde para ella. Hasta que un día vio.

Luego de no poder dormir largas noches atormentada, pensando en qué llevaría a Dios para ofrecerle al final de sus días –ya bordeaba los ochenta años- algo le dijo al corazón que lo único bueno y justo que podría ofrecer a Dios Padre es a su propio Hijo Jesucristo.

Contemplación - Enrique Amado Moya

Contemplación – Enrique Amado Moya

Qué difícil le resultó entender lo más sencillo de la existencia, qué largo fue el camino para llegar a comprender que no es por las obras, ni por los talentos, que se iba a salvar y que, más bien, ya había sido salvada por la única Ofrenda Perfecta. Sintió como si le dijeran: Antes que contemplativa eres amada, alma mía; antes que artista eres amada, antes que talentosa y hermosa, eres amada. Podrás pasar, alma mía, con el cuerpo postrado a una silla de ruedas el resto de tu vida, pero antes eres amada.

Concepción volvió a la vida y se llamó así misma “gusanito de luz”; cambió sus ropas negras por ropas de colores y se iluminó su casa y por fin se sintió novia, se sintió feliz. No hace mucho, a sus 101 años murió feliz, seguramente fue al encuentro de quien llamaba su Amado Invisible.

¡Cómo se está glorificando Jesucristo así mismo con la muerte de una vieja de 101 años!, exclamaba el padre Villarroel. Murió muy pobre la viejita Concepción, la mujer  de alma contemplativa, pero murió santa porque amó y sobretodo porque se dejó amar.

Dejarse amar es sentirse novia, dejarse alcanzar por ese Amor Infinito, dejarse tapizar el corazón de Amor y dejarse devorar por Él. Luego después, en la llanura de las cosas simples de la vida, se podrá ser amor, es decir, seremos como vasos llenos de amor –que reciben amor- y que rebalsan de amor –que dan amor.

El amor entre un hombre y una mujer es posible en ese grado sumo, con la misma intensidad y promesa pero con el único esfuerzo de haber abierto antes el corazón al Amor más Grande.

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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