Mi pequeña Torbellino, su esposo y Lima

Jr. Huancavelica - Isabel Quinteros Elías

Jr. Huancavelica – Isabel Quinteros Elías

Ayer, mi pequeña Torbellino, su esposo y yo salimos a pasear. Un día de caos latente y que sin embargo, nos permitía una ciudad silenciosa, más bien vacía; gris, más gris que nunca, lúgubre y luctuosa. Anduvimos por las calles del Centro llevando a cuestas nuestras ganas de pasear pero algo desgastadas, quizá por frío.

Era la cuarta vez en tres años que entraba a visitar la iglesia de San Francisco como parte del recorrido turístico del Centro de Lima, esta vez en compañía de Danilo, que ha venido desde Italia. Entramos a las catacumbas para embriagarnos de cuatrocientos años de historia, respiramos su aire rancio y húmedo y disfrutamos de la Historia  de una Lima colonial y muy religiosa.

Salimos de allí rumbo a Capón, el barrio chino, para que Dani vea las losetas con nombres en el piso y los títulos de los centros comerciales en chino; y sobre todo, para comer la comida china peruana, el chifa. Dani comió con muy buen gusto pero mi pequeña Torbellino, no, ella no tenía hambre, tenía sueño y muchas ganas de todo y nada; yo estaba igual, era quizá el efecto del color cenizo de la ciudad, la neblina, el vacío tétrico, Lima antigua.

Se nos pasó el día en eso, en merodear por los contornos de la Plaza de Armas porque los policías no dejaban entrar a nadie debido al estado de alerta en que estaban por el paro de transportistas. Entramos a algunas tiendas, husmeamos en una especie de feria instalada en el Parque Universitario y luego, a mi pequeña Torbellino se le ocurrió hacer una inusual visita, vamos al Estadio Nacional, me dijo, quiero que Dani conozca el estadio. Dani ama el fútbol y lo juega tanto que hasta se ha accidentado por eso. Fuimos, pero resultó que no hay visitas guiadas en el Estadio, una vez más no nos quedó más remedio que verlo por fuera y apreciar su nueva estructura moderna.

Luego de unas fotos a Dani con el estadio volamos a casa para tomar  lonche, el mejor pretexto para invitar a Dani, ají de gallina; como era de suponerse le pareció delicioso. ¿Te gustó, Lima Centro, Danilo?, sí dijo él con su dulzura, esa misma que aceita la vida de mi pequeña Torbellino. Son uno para el otro, el complemento perfecto.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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