Lo que llevaré cuando me muera

Giuseppe Moscati, El médico de los pobres

Giuseppe Moscati, El médico de los pobres

Hace meses atrás vi una película especialmente conmovedora, la vida de San Giuseppe Moscati. Un espléndido médico, llamado el médico de los pobres, porque su corazón entero fue para ellos y su vida entera la dedicó a ellos.

La película es particularmente interesante porque trata la vida  de un hombre  común y corriente, como cualquiera que cruce la calle más próxima de donde estamos. Un hombre talentoso, que jamás se vanaglorió de ello, pero que despertó, sí, la envidia de su mejor amigo, el engreído hijo de un aristócrata que no podía competir con la generosidad ni con la humildad de Giuseppe. Aquél no tardó en quitarle la novia, una bellísima chica de posición, que no pudo competir con la atención que el doctor Moscati prestaba a sus pacientes, más que a ella, aún cuando era ella lo que más amaba en el mundo.

Pepito, como le decía su hermana Nina, vivió en todas las situaciones la caridad, dejó ir a su ex novia con su mejor amigo y auxilió a una mujer que éste tuvo y a la que dejó abandonada y embarazada. Se hizo amigo de un pobre niño ladroncito y vagabundo y con el tiempo se despojó hasta de sus pertenecías por  atender desmedidamente las necesidades de sus pacientes. El Amor es Eterno, decía, va y regresa, nunca termina. El final tiene de gloria y de gozo, tal y como habría sido el final de su vida, en la que hasta los corazones más duros reconocen su grandeza.

El doctor Moscati murió pobre a pesar de que pudo ser rico como lo fue su amigo, porque en la Nada encontró ese Todo que llenó su corazón. Con él podríamos desear y decir:

Dios abrirá la puerta y yo estaré ahí, de pie en el umbral, ansiosa por entrar, pero no me hallará con las manos vacías, estarán llenas del amor que sentí por Ti, de la forma en que te cuidé en mi mísero corazón rotoso como un bolsillo de mendigo, pero en el que te cobijé y te alimenté con mi mejor  amor como una avecilla huérfana y sin nido.

¿Qué me llevaré cuando me muera?, ¿lo que gocé?, no, llevaré lo que amé y cuánto te amé en los que en mi camino encontré.

No llevaré mis obras por mis obras, ni mis frutos por mis frutos, llevaré todo ello en cuanto te amé.

¿Qué hacer para amarte bien?, dejarme amar, comenzar y recomenzar sin claudicar, dejarme llevar, luchar pero no por el mérito, sino por vencer todo obstáculo que me aparte de Ti.

¿Qué me llevaré cuando me muera?, se preguntan quienes quieren justificar algún gusto que se quieren dar; acaso mejor sería preguntar ¿qué le ofreceré a Dios cuando me muera?, ¿qué presente le llevaré cuando me llegue la invitación del Rey?, un corazón henchido de amor a su Hijo el Amado, su Predilecto, en las cosas y los corazones que me ha dado.

¡Amarte con el mismo amor del rey David!, ¡con la intensidad y locura de Juan y  Magdalena!… aunque no pueda, aunque me canse, aunque me muera. !Así sea!

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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