¿Qué es eso de la noche oscura?

Camino - Carlos Enrique Morel

Camino – Carlos Enrique Morel

Ayer, a eso de las ocho de la noche tuve un par de minutos de profunda oscuridad, me acababa de enterar de algo desolador que dinamitó mi interior, de pronto me encontré luchando por sobrevivir a un cataclismo dentro de mí que se podía notar en el temblor de mis manos y sólo atiné a decir una y otra vez: ¡Dios mío, Dios mío, Dios mío por qué le tuvo que suceder algo así, porqué! Una y otra vez, una y otra vez.

Sentí claramente mi propia desintegración, que me disuadía, no mi cuerpo – parecía faltar poco para eso- sino mi alma, mi quintaescencia, mi yo. Es una sensación horrible, no sé si toda persona ha de pasar por eso aunque sólo una vez en su vida, tampoco sé si todos estamos hechos con los mismos hilos o con la misma fibra, no lo sé. Lo cierto es que es un tipo de muerte en vida; se siente claramente el hundimiento, la caída al fondo de la oscuridad más negra que jamás se haya imaginado y una oscuridad que  traga,  absorbe  el ser entero desde el mismo centro de nuestra propia gravedad y  aniquila, literalmente, destruye.

Todo ocurrió en un instante, bastó menos de cinco minutos, mucho menos… bastó una minucia de tiempo para morir estrujada y molida, para estar totalmente desaparecida. Es que… miro atrás y pienso que jamás hubiera sido capaz de describir cosa semejante si antes no lo hubiera vivido. Y así, profundamente rota, con las manos aún temblonas sólo atiné a salir a la calle rumbo a la gruta, ahí donde íbamos de niñas con los del colegio y el barrio y donde pasábamos las tardes saltando cuerda en el jardín, echando monedas al pozo y con ella rezándole el rosario a la Virgen.

Al cabo de un rato me pregunté sobre la noche oscura ¿habrá sido lo que viví una noche oscura? ¿o es sólo es cosa que sucede a los místicos?, porque me han dicho que se trata de un padecimiento atroz, indescriptible, la de un supuesto abandono divino. Mas, creo que aquello que yo viví ayer se parece mucho a lo que ciertas ánimas sienten en los umbrales del infierno.

Ahora sé que antes de la muerte final hemos de morir muchas veces. Para Carl Jung habría yo experimentado la desintegración por la muerte de mi dios – símbolo, y luego, mi recuperación gracias al Dios único y verdadero. Ese dios – símbolo era ella, entiéndase por el profundo cariño que le tuve los largos años que nos enseñó religión en el colegio.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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