Formas de amar la vida: A 35 años de la eternidad (o menos)

!Vida! - Ama Sily S. (Palencia Ruiz)

!Vida! – Ama Sily S. (Palencia Ruiz)

Hace unos meses alguien me dijo ¿Te das cuenta?, últimamente la gente está matando mucho a sus hijos. O es la noticia de moda de los diarios sensacionalistas, es decir, siempre ocurre pero resulta que ahora las están poniendo como noticias principales, o es precisa la aguda observación de Clarita. Resulta que ahora la gente está matando mucho a sus hijos. Es escalofriante, ¿cómo puede ser? y hace dos días leí dos historias parecidas en la misma portada de un diario. ‘Madre con leve retraso mental mató a su criatura’, ‘padre mata a su hijo porque lloraba mucho’.

Luego está también el caso inverso, en el Perú ha habido hasta tres casos de hijos que mataron o mandaron a matar a sus madres.

Pero para echar luz sobre estas sombras me pregunto cuántas formas hay de amar la vida y se me ocurre que para saberlo a lo mejor hay que observar lo que hacemos y lo que elegimos primero cada día. ¿Cuál es nuestro primer pensamiento cuando apenas despertamos?, no digo ya cuando hay preocupaciones, sino cuando todo está bien. Me suele pasar que pienso en mis seres queridos y en el futuro con esperanza. Otros a lo mejor en los animales y la naturaleza, otros en Dios. Otros en retener el tiempo de dicha por el que pasan y por lo demás, a nadie le falta la sombra de algún temor o el aguijón de algún sufrimiento. Esas son las formas en que amamos la vida.

Hay quienes aman la vida – o la odian- mirándose en el espejo de sus recuerdos y otros haciendo planes. Éstas están en las coordenadas del tiempo.

 Las hay también quienes miden su amor por la vida de acuerdo las monedas que les queda en el bolsillo. De ahí que hay pobres amargados y ricos avariciosos. Sus inquietudes son del tipo: Quiero ir, quiero hacer, quiero conseguir, etc. Estos están en las coordenadas del tener.

Y unos pocos cuyo primer pensamiento es la Eternidad y se debaten entre lo bello y lo feo, lo malo y lo bueno. Están en las coordinadas del ser. Aún aquí se puede estar entre vanidades pero es la mejor opción de todas.

La primera semana de primavera cumplí 35 años y hace días un pensamiento me tiene en la cresta de una plácida inquietud – digo plácida porque no es nada que me amargue o entristezca. Que como mucho sólo tengo 35 años más para vivir y pienso en la enorme responsabilidad que eso supone y en lo pronto en que hoy se suceden los días y semanas. Apenas ayer tenía diez  y comenzaba mi vida con alegría y hoy ya han pasado 25 más.

Estoy muy feliz en tanto que sé bien a qué y a quién dedicaré aún más que antes el resto de mi vida, lo que no sé bien es en qué aspecto, qué hacer, cómo. Este es un comunicado de un gozo profundo y secreto pero que vale la pena compartir para quienes están en constante búsqueda; pues en realidad la búsqueda no termina con la adolescencia sino continúa toda la vida. Somos errantes en un camino de sombras.

Treinta y cinco años más (probablemente mucho menos que eso) y de ahí: la Eternidad.

A los veinticinco tenía preocupaciones del tipo ‘qué más voy a estudiar’, ‘dónde voy a trabajar para ganar más dinero’, ‘cuándo me voy a casar’. Y es que todo esto es seriamente importante pero la amargura de la preocupación venía del hecho de que si en todo esto me iba mal para mí sería el infierno por el fracaso que implicaba. Hoy mi mirada es completamente diferente.

Por supuesto que sé qué paso seguir a nivel de estudios y me gustaría estudiar hasta ser una octogenaria, debo confesar que estudiar es una de las cosas que más me gustan en la vida. Y en cuanto al trabajo ya me situé, padecí mucho para encontrar y reconocer mi camino; y mi prioridad no está más en función del dinero, sino del servicio y la propia satisfacción de hacer lo que me gusta.

¿Qué decir de mi boda con el sapo azul?, esto me llevó un cúmulo de ansiedades y cientos de margaritas deshojadas. Puse a la orden de ese cometido todos los medios hasta hace no mucho; incluso hace unos años me planteé: “si no me caso hasta los 32 años y medio no me caso nunca”. Han pasado dos años y medio de eso y sigo soltera y hoy cuando leo mi sentencia sólo siento ganas de reír. A este respecto debo decir que he encontrado tanta felicidad o quizá más de la que hubiere tenido si me casaba a los 32. Hoy estoy muy dispuesta a hacer lo que Dios quiera. Eso dejó de preocuparme de súbito y milagrosamente.

Antes tenía mucho que perder, hoy nada. El tiempo ha pasado y diría por razones obvias: ‘lo he perdido todo’ (mis ‘sapos elegidos’, mi ‘edad ideal’, mis planes) , perdí mi apuesta, mi lucha y empeño, pero en ese mismo instante de la derrota: Gané Todo.

Una de las cosas que he aprendido a estas alturas es que la hora de Dios y la hora del dolor en el camino de la vida, es la hora del desprendimiento y la desnudez de nuestra alma para volar como avecillas libres hasta las cumbres del Infinito.

A todo esto le llaman madurez, no lo sé; lo cierto es que la mejor manera de amar la vida es enfocándola desde su profundo sentido religioso, el mismo que encontramos cuando el dolor nos asalta por el camino.

Aquí, un regalo: Tres segundos de amor:

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
Esta entrada fue publicada en Vida y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s