Luces sobre la Amada de Dios

Santa María La Antigua - Gabriela Batista

Santa María La Antigua – Gabriela Batista

Ay, ay, ay cómo vamos por ahí sin enterarnos ni preocuparnos por recuperar retazo a retazo lo que nos fue dado. Qué asunto de poca monta lo consideramos. Qué tal extravío, qué fascinación por vivir en la fruslería del mundo de afuera que nada da y todo quita, sobre todo el brío interior (también el brillo) y la tranquilidad.

Muy extenuada y tranquila estuve estos dos fines de semanas de largo descanso sobre todo el que terminó ayer; escribí mucho y entre otros quehaceres también recordé a Grau y el combate de Angamos, con los restos de mi corazón de colegiala.

En el colegio sí que celebrábamos a Grau, nuestro Caballero de los Mares, y pienso en Lourdes quejándose de que los chicos de facultad no saben nada o saben mal; que piensan que Susana Gimenez es la presidenta de Argentina, que no saben qué es el ASPA ni reconocen el rostro de sus héroes.

Si así de crónica es la amnesia y la indiferencia con las cosas terrenas qué peor nos irá con las divinas; y he aquí que me veo tironeando de las palabras para ver cómo conducirlas según lo que quiero contar.

Hace diez días recibí un chapuzón -que duró una hora (horita)- de mariología. Sí, mariología; apenas fue una suave inmersión ese maravilloso estudio y vengo aquí a trasmitir las joyas que me fueron dadas.

Seguramente si un día –de hecho soy capaz de hacerlo- se hace una encuesta por las calles al pueblo católico preguntándoles: ¿Quién es María?, si se la adora o venera?, ¿qué es adorar y venerar?, etc.; nos encontraremos con más de una respuesta brillante por sus errores, confusiones e ignorancias.

Sabía yo que María en hebreo es Myriam, sabía yo que su significado es: Estrella Mar; pero no sabía que significaba todo esto: Amanda de Dios, Señora, Enaltecida, Ser Maravilloso. De ahí en adelante si algo sabía lo sabía vagamente.

Existen cuatro dogmas entorno a María que se apoyan en la Biblia. El primero de ellos es que Ella es la Madre de Dios: Lc, 4-3: “¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor?”.

EL Segundo dogma es que Ella es Inmaculada, Lc. 1,28: “Llegó el Ángel hasta ella y le dijo: Alégrate llena de Gracia, el Señor está contigo”, María es la única llena de Gracia en toda la Biblia.

El tercer dogma es que Ella es la siempre Virgen (sobre el sentido de la virginidad escribí un post hace tiempo: “luces sobre el Purgatorio”) Lc1,26-27: “Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José de la familia de David. La virgen se llamaba María”.

El cuarto dogma gira en torno a su subida al Cielo, ella fue asunta al Cielo. Ap12,1: “Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”.

Como se verá cada uno de estos dogmas tiene sustento bíblico así como en la tradición de la Iglesia.

Con respecto a los cultos, existen tres diferentes: la adoración (latría) que sólo es para Dios, la veneración (dulía) que es la manifestación de afecto y confianza a los ángeles y santos, y la veneración superior (hiperdulía) correspondiente sólo a la Virgen.

¿Por qué es importante esa veneración tan especial?, porque siendo la Madre del Redentor es la primera que nos lleva a su Hijo. Ella es la primera y la gran Intercesora. Juan 2,3-4: “Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “¿Qué quieres de mí, mujer?” Aún no ha llegado mi hora.” La historia continúa y bien se sabe que al fin, Jesús hizo caso de su Madre, obrando el primer milagro.

Un indicio muy agudo de que se quiere ser santo, es decir, ser de Dios, es la devoción a María Santísima; pues la devoción a María es radicalmente cristocéntrica. Ella no quiere nada para sí, de inmediato nos lleva a su Hijo. María ayuda a Jesús a recuperar y salvar a las almas que Él tanto ama. Es la que mejor lo conoce; es tres veces M: Madre, Maestra y Modelo.

Una buena devoción a Santa María implica invocarla e imitarla. La invocación se manifiesta en detalles materiales tales como: las distintas imágenes de Nuestra Señora según sus diferentes advocaciones; el escapulario de la Virgen del Carmen, la Medalla Milagrosa, los cantos marianos.

Entre los detalles espirituales encontramos: El Avemaría, el Angelus y el Santo Rosario.

Las letras del Avemaría tienen sustento bíblico del mismo modo que el Angelus, que trata sobre la Encarnación.

El Santo Rosario es importante porque nos invita a la contemplación y por ende a ser contemplativos de toda la vida de Cristo aquí en la Tierra; es “la dulce cadena que nos une con el Cielo” pues “María lo puede todo ante el Corazón de su Hijo”, tal y como dijo Juan Pablo II.

Con respecto a la imitación que debemos hacer de Nuestra señora volveré en otro apartado, pues las virtudes de María son muchísimas y valdrá la pena ahondar en ellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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