La familia como escenario cultural (Segunda parte)

La familia Soler - Pablo Picasso

La familia Soler – Pablo Picasso

El tiempo también es otro aspecto cultural muy interesante con respecto al universo familiar.  La edad a la que se fundan las familias siempre ha sido delimitada por la cultura. En otras épocas y culturas las mujeres se casaban a muy temprana edad porque detrás de ese propósito estaba la necesidad paterna de asegurar la tutela de la hija a otro varón para que cuide de ella en una sociedad en la que toda la actividad femenina se delimitaba al ámbito doméstico.

Hoy, la cultura occidental reivindica el papel de la mujer que busca ser protagonista en la esfera social, por lo que ella aplaza la maternidad y el matrimonio hasta años más tarde y todo este cambio en el orden de prioridades está influyendo en la crisis actual de la familia.

Desde luego que hacer esta investigación es hacer frente a un desafío muy grande, ya que no resulta fácil entrar a analizar a nivel micro las familias y su vida cotidiana pues se que requiere de una observación participarte muy cuidadosa y atenta. Los cuidados que se deben tener son varios si se persiguen resultados contundentes.

Esto me lleva a la lectura de “Conexiones transnacionales” en la que se hace una comparación entre la labor del antropólogo y el corresponsal extranjero. En este caso será necesario mostrar habilidades antropológicas, desde una postura más detenida y pasiva, pero siempre atenta.

Del mismo modo, se debe rescatar el patrón de igualdad y no de ‘superioridad’ o de etnocentrismo en el que caen los corresponsales con tal de no hacer juicios a priori ni de caer en ideas y conceptos pre concebidos de lo que ‘es’ una familia y cómo ‘debe’ ser la relación dentro de ella.

Por otra parte, el trabajo de Irving Goffman sobre el análisis de la cara, en la que confirma que la sociedad es posible a partir de una moral comunitaria y que no hay individuo que se comunique fuera del proceso de interacción, presenta la posibilidad de analizar la interrelación en la pareja y poner reparo en el cuidado inconsciente que ponen por salvarse la cara, lo que significaría al mismo tiempo salvar una y otra vez su relación.

Cada sociedad tiene sus propias reglas para salvar la cara y lo hace a su manera, donde entran en juego el desafío, las disculpas, la aceptación, el agradecimiento; del mismo modo ocurre al interior de las familias.

En cuanto a la lectura la “Modernidad Desbordada” que sugiere que los medios electrónicos y las migraciones masivas caracterizan al mundo de hoy -el mismo que se ve reflejado en las imágenes mediáticas: la gente en circulación constantemente, los conceptos e imágenes que van y vienen más allá de los territorios, cruzando fronteras a través de los medios- conduce directamente a la cuestión de cuánto de todo esto está influyendo en el espacio familiar y en sus transformaciones, cuánto están aportando a los nuevos estilos de vida de hombres y mujeres con respecto al rol que les toca, ya como madres, padres, esposos o esposas, adquiriendo conceptos que les crea tanto nuevas formas de entenderse como nuevas situaciones de conflicto.

Un ejemplo de lo dicho está en los  patrones mediáticos de cómo supuestamente deben ser las relaciones afectivas, convivencias, etc,  propuestos a través de revistas como la revista Cosmopolitan, que circula universalmente como una guía de parejas.

Incluso, la observación que hace la lectura sobre la imaginación que hoy en día vuelve a insertarse en los espacios de la vida cotidiana gracias al impulso y ayuda de los medios de comunicación, y que ya no más será propia de los rituales, concuerda con el ejemplo antes citado, ya que cada lectora echa a andar su propia imaginación guiada y acompañada por la revista, llevándola en muchos casos a tomar decisiones.

En medio de esa circulación de la imaginación encontramos lo que Appadurai llama ‘comunidad de sentimiento’, que consiste en que un grupo comienza a sentir e imaginar de modo uniforme, tal como ocurre con las mujeres de distintas nacionalidades que sienten, se ven reflejadas en los contenidos y son informadas de lo que hay que hacer y de lo que se espera de ellas según este tipo de revistas; por lo que se constituyen en una ‘hermandad’ más allá de los espacios.

En conclusión, se podría decir que agotando todos los recursos puede ser posible descubrir en los pequeños detalles de la convivencia familiar la lucha por adaptarse entre sus integrantes en los tiempos en que vivimos; en definitiva, cómo se forma un nuevo hogar  en el día a día, porqué razones claudica, de qué se nutre dando lugar a un nuevo microcosmos cultural que rescata a la familia una y otra vez de la crisis por la que atraviesa.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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