Una noche entre sus musas

El nuevo disco de J. L. Perales

El nuevo disco de J. L. Perales

Lo interesante de todo fue esa conexión. Verlo salir, luego de años que lo volvía a ver. La última vez que vino no pudimos encontrarnos por esas cosas de la vida; pero ahora sí, ahí estaba cuando de pronto apareció. Le aplaudimos y nos sonrió como siempre, con ese su talante magnánimo y con su sencillez de grandeza. Entonces vi el escenario. Antes debo decir que hoy éste es el diario de una fan. Sí, que sigue a José Luis desde los cuatro años junto a sus hermanas adolescentes  todavía inmersas en aquellos dorados años ochenta que hasta hoy han sido eternos.

Nos contó que ya era abuelo y le cantó a Manuela, su nieta; también nos dijo que Soledad era el nombre de la calle donde creció; y luego, se entretuvo cantándole a todos los amores: Al amor de aquellas chicas alegres de su calle, samaritanas del amor; a ese amor de ayer del que se preguntaba si  era feliz, en dónde vivirá, si era una mujer enamorada; y volvió a decirle Amada mía a su poderosa musa; y le cantó también a ese portentoso amor sufriente en Y tú te vas.  Nos habló de su refugio y de su amor por el otoño y los días lluviosos como los elementos perfectos para crear y recrear canciones para el amor y la vida.

En un momento dado, me encogió el corazón cuando de pronto, en medio de ese cielo azul que habitaba – su escenario- cantó el hombre y la sirena. ¿Cómo era posible?, pensé, entre tantas de tantas, ¿justo esa?; y sí, me cantó esa. También volvió los pasos sobre aquél porqué te vas, con la guitarra entre sus brazos y la calidez mansa de su voz.

Y nos presentó a ese silencio roto de un día que amanece y sus noches en vela en la distancia viviendo el amor en una nueva canción llamada Nunca sabré en el que deshojó la primavera entre la melodía quieta de su nueva entonación.

Nos entregó entre buenos pálpitos toda su nueva inspiración que una a una, cayeron como hojas doradas de otoño sobre nuestras almas, las almas que sentimos como él y que nos vimos sorprendidas cantando a coro todas sus canciones, estribillos y estrofas, qué cercana y familiar me sentí. Le llevó seis años, nos dijo, dejarse atrapar por sus musas y una vez más vio que valió la pena. Nunca sé, decía, cuándo será que volveré cuando voy a un lugar, nunca sé si volveré a crear una canción luego de terminar una.

Hoy llegué a su nueva página web, lo primero que encontré fueron sus volcanes, que creó para regalar a alguien que amaba de modo tan especial, ya supongo a quien. Y esta vez, por primera vez, pensaré en comprar su nueva creación online. Y tras prestarnos por casi dos horas su mundo íntimo y aposentado de musas y poesías, siguió su gira por toda América; pero hoy, como siempre, está aquí conmigo mientras me acostumbro a la espléndida Calle Soledad y a todo lo suyo, tan vívido y fiel a sí mismo, con el corazón refulgente desbordado de profunda y sabia nostalgia.

 

 

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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