El susurro de los sueños

El Arrullo - Sonia Koch

El Arrullo – Sonia Koch

La cabeza es el nido de los sueños que de cuando en cuando nos susurran sus secretos. Sí, los sueños… que se levantan como tenues sombras de eucaliptos un medio día en primavera; sí, porque los sueños son como pálidas sombras a la luz generosa de un medio día que mece lamentos dormidos en sus brazos pero que promete la esperanza. Así hay días, como muchos de estos de octubre, bañados de sol con antojos de buen porvenir, de que todo marchará bien y mejor; y ahí es cuando asaltan los sueños en la vigilia, canturrean en la mente, dan aliento y dulcifican.

Una vez vi un arcoíris monocromo en las pupilas de mi sobrino, ese para mí era camino de esperanza, como la risa cantarina de mi nana y el trinar de unos pájaros en el árbol del vecino. El aroma de la comida cuando se tiene hambre, es el secreto de los sueños más demandantes; pero están también los otros, los sueños que vienen a una no del corazón sino del oído, arcón depositario del susurro arrullador de los confidentes.

A mis ocho años era la feliz destinataria del sueño dorado de mi prima Conchito, que me describía sin agotamiento los pormenores de cómo iba a ser su boda de cuentos de hadas y hace no mucho alguien sumido en irreparable tristeza musitó todo lo que le hubiera gustado ir a uno de los conciertos de Barbra Straisend. Hay también quien me contó bajito que le gustan las galletitas de animalitos a cualquier hora y quienes esclavizaron mis manos suplicándome que les alise los cabellos frotándoles la cabeza.

¿Quién no tiene sueños secretos de esos imposibles?, ¿Quién no los ha contado alguna vez entre lamentos? A mí lo que me gustaría es… o A mí lo que me hubiera gustado es… comienzan la frase mientras se incorporan con ese arco iris monocromo en las pupilas, de cara al sol cuyos rayos se cuelan por las cortinas de la habitación; y acaso por ser primavera terminan diciendo: … yo creo que sí, puede ser.

La piel que reviste la vida está hecha de fibras de esperanza, porque todo es esperanza, todo es incierto y promesa sobre la línea del horizonte, donde a veces se avizora la más oscura fatalidad o la luz fulgurante de la más cara dicha. La vida es camino de esperanza y el destino es ese ansiado y desconocido amor. La fe es el aliento para seguir firmes en el camino, vigilantes y en espera mientras susurran los sueños sus secretos del corazón a la cabeza, de los oídos al corazón.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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