Esto es para ti

Puente a la esperanza - Silvana Langlois

Puente a la esperanza – Silvana Langlois

Una de las seducciones más irresistibles de la vida es hacer promesas; y cumplirlas, sus retos más irrenunciables.

¡Quién se jugara la vida por ti!, me sorprendí diciéndole a una amiga hace poco; ¡quién lo daría todo, quién!… y por quién lo harías tú, por quién lo haría yo. Si la cosa fabulosa de la vida es eso precisamente, darlo todo por amor, en los detalles y en las pequeñas cosas que a veces cuestan tanto; y cuando llaman el dolor y la despedida aún más.

Una de las almas que Dios quiso unir a la mía está encinta, espera  su primer bebé; yo estoy feliz al punto de no resistir  ponerme en su lugar y experimentar su dicha. Sin embargo, la vida ha querido colocarla en la frontera misma donde cohabitan el dolor más hondo y la dicha más genuina si acaso eso es posible. Su mamá está enferma, muy enferma.  Y ella no se quiebra por el nene que crece en su vientre y porque tiene un compromiso irrenunciable,  la promesa de luchar  por la vida de su madre, de darlo todo  por hacer posible lo imposible y  de no bajar los brazos contra toda realidad contraria.

No es capricho sino hidalguía luchar por los más nobles ideales y  por quienes se quiere tanto, aunque se diga que va a morir, que ya es tarde, que es una locura. Cuando dirige el amor en esto de la enfermedad y todo lo demás, provoca transformarse en esa criatura verde tan noble de la serie, con tal de romper con las reglas tensas de la realidad estrecha, será por eso que Dios hace milagros, porque lo deja perplejo el poderoso amor de algunos.

… Ahora, en este momento, me cuenta que su madre acaba de volar a la Eternidad.

Querida amiga tu dolor es mi dolor, se fue mamá y siendo tuya esa  pérdida es un poco mía también porque vamos por el camino de la vida creciendo juntas y haciéndonos adultas juntas; porque en la pérdida y la dicha la Divinidad ha querido hacer uno solo nuestro camino.

Nos estamos haciendo grandes, hace no mucho también yo perdí a mi gran hermana, mi amiga, un ángel de carne que tuve siempre a mi lado desde chiquita, que era fiesta en mis oídos, que me mostró el mundo y sus secretos; será que nos estamos haciendo grandes porque van siendo grandes nuestras pérdidas pero también nuestras ganancias, porque Dios no quita nada, todo lo da, porque en Él todo es Encuentro y gracias a Él la muerte no es muerte sino vida y el triunfo es seguro.

Si mamá sanaba era el milagro de Dios en la Tierra y si pasaba a la Eternidad era fiesta y milagro para ella en el Cielo. Con Él en nosotras todo es ganancia y nada es pérdida.

¿Te acuerdas cuando una tarde ella nos dijo que vendría un novio rico que la llevaría consigo?, éste era pues  el Novio Jesús de nuestras almas y tanto más de la suya que ahora se ha posado como una paloma blanca sobre su divino hombro. Él es el novio que la llevó a su nívea morada, la más pura y dichosa.

Mas queda claro todo eso, me dices, pero ¿qué hay de su ausencia?, ¿qué hay del impacto que nos dejó su rápida partida?, ¿cómo entender eso y procesarlo en el corazón?, ¿cómo reconciliar con la realidad? Tenía razón mi Señor cuando dice que la muerte viene a casa como un ladrón a mano armada sin avisar.

A caso sólo hacer silencio y llorar, llorar contigo porque lloro, porque tú eres yo y yo soy tú ¿lo sabías verdad?, acaso llorar, lamentar, clamar y pensar en esa nueva verdad que se revela: tu madre entró en la eternidad como una saeta disparada al blanco de la felicidad perpetua.

Recuerda lo que te enseñó de chiquita, recuerda cuando te enseñó a volar una cometa de colores por el cielo azul, recuerda que así te enseñó que no hay límites para el amor, que no hay nada más fuerte que la fe y nada tan invencible como la esperanza. Te enseñó ese ángel de mamá que hoy voló a beber de las fuentes del amor más poderoso, que vale la pena hacer promesas en la vida y luchar por cumplirlas. Dile ahora que misión cumplida, que su enseñanza fue aprendida que vuele feliz y nos espere.

Esto es Para ti y es que esta frase la aprendí de ti cuando me enviabas cartas en la universidad, un poema de amistad que aún conservo y ese Garfield que murió de viejo. Esto es para ti y tu mamá, la mamá, nuestra mamá y ojalá les guste.

 

Anuncios

Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
Esta entrada fue publicada en Vivencias. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s