No me lo puedo guardar

Lo esencial - José Manuel Bande

Lo esencial – José Manuel Bande

Es fin de año y es hora de hacer un recuento acaso todavía temprano aunque ya en las calles atisban algunos signos navideños en tiendas y anuncios.

Un recuento decía, de lo que gané y de lo que perdí; todos tenemos ese mar de listas y lo que me lleva a contar aquí es porque hay algo que no me  puedo guardar. De lo que perdí diré que tuve una pérdida importante y unas más que me dejaron azorada por lo rápidas e imprevistas que fueron. No me gusta más hablar de la muerte sino del paso a la eternidad, pues dicho así suena mejor y más real.

En fin, pero aquello que no me puedo guardar está entre las cosas que recibí. Fue mucho lo que recibí y aún ahora.

Murieron dos seres queridos de la manera más inesperada, desaparecieron sin apenas despedirse acaso tan asombradas de dejar este mundo como nosotros de verlas volar. Se fueron sin tiempo para alistar el viaje, ¡el gran viaje!, sin tiempo para despedirse, dejar recados y las cosas en orden. Dos veces al año fui testigo sumida en perplejidad de ese tipo de muertes súbitas; no fue un ataque cardiaco, no fue un atropello en plena pista, fue la sombra de una enfermedad mortal que escondida y silenciosa sólo hizo ruido en el momento de la estocada final.

De lo que recibí está no solo en el orden material sino sobre todo en el inmaterial y están aquí las perlas que no me puedo guardar. Me enteré por ejemplo que hay muertes peores que la muerte del cuerpo como aquella de quien abandona o aquella otra, la más cierta, temible y desconocida: la de quien pasa a la eternidad del destierro. Releo la Summa del P. José Antonio Fortea y es preciso hacer eco de lo que dice, es preciso decir que más importante que tener vida en esta realidad, es salvar el alma.

Necesito comunicar, compartir y avisar que lo más importante es buscar a la Luz de Dios ya desde ahora, que esa eternidad comienza aquí en medio de lo que hacemos y según lo que consideramos más importante. Leo Madame Bobary y encuentro su inquietud y vacío tan compatibles con los de tantas mujeres hoy en día; quizá tan parecida a April de Revolutionary Road huyendo de la aburrida cotidianidad tan opaca y pobre en busca de nuevas experiencias, de vivir, vivir, vivir el placer y la dicha, vivir la pasión, presas de sí mismas y sus ansias existenciales. April aborta, Emma no cría a su pequeña hija, hubiera querido que sea varón y la abandona en los brazos de una nodriza. Ambas buscan el goce; Emma persigue la idea que tiene del amor lejos de su marido, April aún teniendo marido e hijos, quiere la dicha fuera del hogar, quiere viajar, vivir aventuras. Ambas persiguen el amor, corren tras de él o de lo que creen lo refleja, como alienadas por una falsa luz.

Y con ellas el resto de los hombres y mujeres de hoy en día que corren tras los brillos falsos de las piritas. Sí, la vida también debe ser como una mina oscura, ahí vamos todos enceguecidos por la oscuridad siguiendo los brillos tenues de algunas piedras, en busca de piedras preciosas, unos más perdidos que otros.

¡Oh!, si pudiera transmitir todo lo que aprendí y es que ahora mismo no puedo, aún me desborda. Debo hacer el esfuerzo de ordenarme y contar de a pocos. Por ejemplo, lo asombrada que quedé con la ceguera de los ateos en los tiempos de la URSS y de la fe de muchos sabios y científicos brillantes en contraste de los primeros.

Me pasa frecuentemente que queriendo compartir mis ‘descubrimientos’ me dicen, ‘no, después’. La gente no lee, no le gusta leer. Ya quisiera yo regalar a todos lo que leí, ciertamente lo hago, sin embargo, la intuición me dice que abandonarán el libro a su suerte en el rincón de algún estante. ¡Qué pena, pienso, de lo que se habría enterado si lo leyera!

Lo mismo pasa si de videos se trata, ya sean conferencias grabadas, películas. Es como lanzar gritos entre los sordos y luego pienso: Ay de mí que me enteré… y acaso será mejor que ellos sigan dormidos.

No hace mucho encontré a uno de los videntes de Medjugorje diciendo: “Hoy es domingo, sin lugar a dudas ningún ateo irá a misa… sin embargo, cuántos católicos tampoco irán”. ¡Acaso es peor dejar de amar sabiendo que el Amor existe!

Hay unas frases corrientes en velorios o bares: No somos nada, dicen, por eso es mejor gozar aquí porque ¿qué nos vamos a llevar? Sólo lo que hemos vivido y gozado. Una frase inofensiva e inocente en boca de muchos; pero no es así, no se trata de pensar en qué nos vamos a llevar cual si la muerte fuera el paso a la inexistencia o a una existencia mucho más estrecha donde sólo vas a poseer lo que astutamente, según tú, llevaste contigo.

Sí, al contrario de lo que piensan muchos, sí nos vamos a llevar algo y algo muy importante;  cargaremos con nuestro corazón  y sus afectos pegados a esta Tierra. Nos llevaremos el lamento de no haber sido mejores de lo que pudimos ser por creer que toda dicha está en este mundo. Vivimos todavía apenas en una ‘Tierra de sombras’, porque esto de aquí apenas es el reflejo de la entera Realidad.

Hay otros que dicen: La vida da vueltas, aquí es donde se paga todo el mal que hicimos y aquí es donde recibimos el premio. Gracias a Dios no es así, en muchos caso, sí; pero en otros no. Cuántas personas sufridas murieron sin ver que se hiciera justicia a su favor, ¡cuántas! Y qué creemos ¿Qué murieron las pobres en amargura total?, pues no. Cuántos otros murieron luego de hacer tanto mal y haber gozado sin que nadie los castigue ¿qué creen algunos que tuvieron suerte y ya está, que así quedó todo? No, ese razonamiento abre la posibilidad, al que no cree, de creer en que hay Otra Vida donde será el ajuste de cuentas y la Misericordia.

La cultura se ha desvirtuado, se ha perdido de vista lo verdaderamente esencial y se va en busca de lo efímero que mucho brillo tiene y nada satisface; así diagnostica también la bien llamada Civilización del espectáculo Mario Vargas Llosa, otra lectura de la que rendiré cuentas aquí para que se enteren.

Este año he recibido mucho intelectual y espiritualmente he entendido la urgencia de amar más y mejor, la necesidad de ir hacia el Bien Supremo, la necesidad de rezar más y mejor. Debo dar gracias por ello, debo dar gracias emocionada y con lágrimas. Ayer releí una parte de la Summa del padre José Antonio en la que a través de un poseso, aunque resulte inusual, en un caso de posesión muy particular que quien lea el libro entenderá mejor, habló san Miguel Arcángel a los presentes durante veinticinco minutos.

Qué emocionante fue para mí leer esas palabras y cuánto más para quienes tuvieron la suerte de escucharlo. El arcángel insta a creer en Dios, dice que el mayor triunfo del demonio es hacer creer que él no existe y que Dios tampoco existe. Nos pide que recemos más, mucho más; (…)el demonio actúa en ellos. Por eso mata mujer hijos, mujer mata marido, hijos matan madre, todos influidos, demonios. De saber existencia demonios evitarían muchas muertes. El discurso sigue, es extenso, es un discurso de veinticinco minutos, muy conmovedor por la forma insistente con la que pide que nos decidamos por Dios ya ahora, recemos bastante y amemos, perdonemos. Saber que esas palabras no vienen del teólogo más iluminado ni del sabio más lúcido sino que ni más ni menos del Arcángel encoje el corazón y conmueve. Si habría que resumir su petición sería: Rezar y amar. Y a los que no creen detenerse un instante, sólo un instante a pensar en Dios y en la posibilidad de que exista, nada más. Acaso con eso sería suficiente para que se les caiga la venda de los ojos.

Es todo esto lo que recibí para comunicarlo porque si callo reviento y ay de mí si callo. He recibido noticias, ‘notas de prensa’ del Cielo y mi misión es comunicarlas.

Por supuesto y una vez más quien terminó de animarme a escribir o apenas comenzar a contar todo lo que recibí es María Vallejo – Nágera. Quien presenta ya su nuevo libro “Cielo e Infierno: Verdades de Dios” y movió mi corazón cuando dijo entre otras cosas: No me lo puedo guardar.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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Una respuesta a No me lo puedo guardar

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