Amar no es darlo todo

El amor en India – Álvaro Semper Escriche

Amar no es darlo todo,e s negar muchas veces o dar de a pocos. En la vida no todo es posible y no siempre se consigue lo que se quiere, sólo algunas benditas veces. Esta es la parte fundamental que olvidan los padres de hoy enseñar a sus hijos, que no todo lo pueden tener, que no siempre van a ganar más aún si lo que quieren es prepararlos para el éxito. Se les olvida decirles que antes de ganar hay que luchar y salir derrotados muchas veces. No los ayudan a desarrollar la tolerancia al fracaso que prueba la resistencia, la paciencia e incluso que los ayuda a reconocer la textura rugosa de la esperanza.

Darle todo a un nene es prepararlo para el fracaso y para que viva el resto de su vida huyendo del sufrimiento y de los problemas, se conforme con lo plácido, lo accesible y lo confortable. Es privarlo de todo lo heroica que puede ser su vida.

De vez en cuando es bueno que noten la ausencia y el roce lacerante de los bordes de su existencia. Por el contrario, lo que ahora se les enseña es a ganar siempre a costa de cualquier cosa y a dar argumentos para todo. Lo prueban mis alumnos que se deshacen en narrar sus trágicas vidas como justificación por haber incumplido sus deberes. Les digo que si la alforja les pesa mucho que bajen algunas cosas para hacer el camino ligero. Que sólo es cuestión de prioridades y de orden; será que les cuesta enfrentarse a sí mismos.

Si tienen un considerable número de inasistencias vienen muy triunfantes trayéndome la constancia de justificación de departamento académico. Les digo que está bien, que eso justifica su ausencia pero no así lo exonera de presentar los trabajos aunque sea a destiempo. ¿Dónde están los trabajos?, les pregunto y sólo muestran sus manos vacías. ¡Bueno fuera que vinieran con todo, entonces no les diría ni pío! Entonces aprovecho en ponerme ‘teológica’, pues fíjate le digo, así pasa con Dios. Una cosa es la culpa otra la pena. Te perdono la falta pero igualmente tiene que enmendarte y ponerte al día. Es lo justo. Tiene que haber una reparación por el bien de ellos mismos. No puede quedar ese vacío ¿o acaso pretende que me invente la nota?

Del mismo modo cuando una alumna ayer me dice que tiene justificación de porqué sólo tiene tres asistencias en lo que va del semestre. Bien le dije, ¿le parece bueno para usted pasar un curso con sólo tres asistencias? Le hice ver que sería engañarla y engañarse a sí misma. Le sugerí admitir que debía retirarse del curso y se fue consciente de ello. Entonces aproveché en decir ¿vio?, así es el Purgatorio, el alma misma elige lo que le toca. Dios no castiga a nadie, sólo nos da luces para poner las cosas en su lugar y ponernos nosotros mismos en el lugar que nos toca.

Un día hice ver a mis alumnos que les estaba muchas oportunidades para acumular notas y sin embargo, no veía que estén aprovechándolas. Entonces les dije, así es con Dios. Él nos da muchas oportunidades para cambiar, muchas gracias para mejorar pero si no queremos ya no puede violentar nuestra libertad. Entonces, un buen día, termina el ciclo – ¡se acaba la vida!-  y vienen corriendo a suplicar nota con la falsa esperanza de que su odiosa profesora se convierta en santa y les haga un milagro.

Una vez que se marchó mi alumna, un amigo que me escuchaba me dijo entre risas: “¡Vaya Mercedes, pero qué mala eres, qué mala!”  Sí, le dije, muy mala al extremo de que tampoco me tiembla la mano si debo ponerles un veinte, que sí lo hago y muchas veces; y añadí lo mismo que a mis alumnos al salir de clase: “Ahora me voy volando en mi escoba”, y rió más mirándome acucioso y analítico: “Eres fuerte… condescendiente pero cuando te enojas te transformas…” Me sonreí y sólo atiné a decirle: “No me considero fuerte” luego pensé, “el miedo es mío, la fortaleza de Dios”.

Lo lindo de todo esto es saber que al final no faltará la amistad y simpatía de muchos de ellos y también eso que algunas veces pasa, que llegue una carta de felicitación por haber sido una buena profesora ese semestre.

En fin, la cosa es aprender cada día a dar un amor inteligente. A negar muchas veces, a no ser complacientes o a serlo cuando se debe. El pensamiento estratégico no sólo es útil para la guerra sino también para el amor.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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