Una visita feliz

Madre e hijo - Isabel Altadill

Madre e hijo – Isabel Altadill

Anoche hice una feliz visita a una familia que es parte de la mía. El hijo, sobrino mío, se va a pasar el verano a Estados Unidos (para ellos invierno, claro), se va a trabajar durante tres meses en un hotel de primera en Colorado. Como estudiante de administración hotelera la experiencia le viene muy bien y regresará para comenzar el siguiente año de facultad.

Encontré a su mamá preparándole el viaje, me mostró la maleta que llevará, el abrigo, los zapatos, y toda ella inmersa en un mar de nostalgia. Es la segunda vez que sale de casa Ed, pues el año pasado también fue.

¿Te acuerdas cuando tú le dabas clases de lengua?, me decía. Menos que eso, yo lo que hacía era ayudarle a estudiar y a hacer tareas cuando estaba en secundaria. Sí, le dije… vine hasta cuando estaba en primer año de facultad.

Después de eso voló para mí, es decir, sentí que como una avecilla dejaba el nido y que ya no me iba a necesitar más. De ahí, aunque Ed es un chico buenísimo y nunca ha dado problemas, arribamos al tema de la libertad en los jóvenes de hoy, y a la autonomía como un valor irrefutable; la autonomía es un valor, claro, mientras no se piense que sólo es hacer lo que a cada quien le da la gana y que el autocontrol y la disciplina es pura represión. ¡Hay que ver qué mal lo pasa quien es esclavo de sus ganas!, me decía una amiga; y hoy leí de pasada un post del blog del padre Fortea donde decía que a él la obediencia lo salvó de sí mismo.

Ciertamente, podemos tener buenas intenciones y hacer grandes y buenas cosas pero a lo mejor en eso sólo hay pura vanagloria de nuestra parte y no nos damos cuenta, por eso es importante obedecer, sobre todo si de las cosas del alma se trata. Demasiada ‘autonomía’ puede llevar a la soberbia, a la autosuficiencia y al abismo. ‘Yo hago lo que quiero’, ‘yo sé lo que hago’, se oye decir; es verdad pero no siempre.  Necesitamos de los demás, aún siendo grandes, necesitamos oír la voz experta de nuestros abuelos, de algún maestro o de un gran amigo. Necesitamos de los demás no para sorprenderlos y buscar en ellos su admiración y aceptación, sino para dejarnos ayudar recibiendo su consejo oportuno.

Lo cierto es que Ed se marcha este domingo hasta marzo, volverá más grande, más autónomo y también más responsable.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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2 respuestas a Una visita feliz

  1. Liliana dijo:

    Definitivamente necesitamos unos de otros,pero la soberbia le gana a muchos….necesitamos amarnos unos a otros como Dios manda.
    Mil bendiciones a tu sobrino en esta nueva etapa y a la mami lo mismo.
    Un beso, mil bendiciones.

  2. !!Gracias Liliana!!… y cierto, nos gana la soberbia o temer a dar una imagen de inseguridad. 🙂

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