Todas las mujeres somos samaritanas

Samaritana - Jorge Laranjeira

Samaritana – Jorge Laranjeira

En su diario sor Faustina Kowalska cuenta que un buen día una hermana de su congregación que sabía de su estrecha relación con Jesús le dijo que era una ilusa, que Jesús sólo mantenía esas relaciones con los santos y no con las almas pecadoras como la suya. Desde entonces sor Faustina sentía  que debía desconfiar de esas revelaciones interiores hasta que en una conversación matutina con Él, ella le preguntó si acaso no era una ilusión, a lo que Jesús contestó: Mi amor no desilusiona a nadie.

Pensé enseguida, y sentí, que sólo quien nunca ha experimentado una desilusión de amor no valoraría esta respuesta. Mi amor no desilusiona a nadie retumbó en mi corazón y lo traigo aquí porque las mujeres, todas, vamos por el camino de la vida acumulando cicatrices de amores pasados, añoranzas de encontrar el amor sin encontrarlo hasta que de pronto nos cruzamos con un Hombre que nos pregunta ¿Por qué lloras? Y le decimos que porque se nos perdió el amor, que no sabemos dónde está cuando apenas nos damos cuenta que es Él mismo, Él mismo el amor.

En eso se resume la historia de la vida de cualquier mujer, es más de cualquier persona en el mundo. Todos en búsqueda y espera de algo, todos siguiendo la estrella de Belén, cada quien su propia estrella, claro, como cada quién con su idea de Dios, unos más cerca y otros muy lejos.

El resumen de la vida es siempre ese y sobre esto abundan los conocimientos, la ciencia y la cultura. Aquí dejo otra más del diario de sor Faustina que me pareció muy emocionante:

“¡Oh vida gris y monótona cuántos tesoros encierras! Ninguna hora se parece a la otra pues la tristeza y la monotonía desaparecen  cuando miro todo con los ojos de la fe. La gracia que hay para mí en esta hora no se repetirá en la hora siguiente. Me será dada en la hora siguiente pero no será ya la misma. El tiempo pasa y no vuelve nunca. Lo que contiene en sí no cambiará jamás; lo sella con el sello para la eternidad”.

Apenas puedo decir algo más al respecto, quizá porque cada quien después de leer estas líneas entenderá su sentido profundo y emocionante. El tiempo sí, junto al amor, otra cuestión importante de la existencia; el pasado no lo cambia nada ahí estará siempre dando constancia de lo que aprovechamos y de lo que no, de todo lo que Dios nos dio y además ¡cuán cierto es aquello de que toda tristeza y aburrimiento se disipa con la fe! Si pudiéramos ver el revés de lo que nos acontece lloraríamos en lugar de reír, reiríamos en vez de llorar, quedaríamos sorprendidos y no seríamos los mismos, pues para eso está la fe, para ayudarnos a ver que detrás de toda realidad polvorienta, como el polvo sobre un tesoro, se esconde algo muy valioso. De cualquier modo me parece un muy buen pensamiento para comenzar el año, aquellas palabras de santa Faustina.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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