Una palabra que sangra

Jugar a ser mariposa - Sonia Koch

Jugar a ser mariposa – Sonia Koch

Hace mucho calor, de pronto se levantó hiriente el sol y me sopla fuego en los oídos y me nubla el aire que respiro, porque apenas puedo respirar… y ya después, dentro de unas horas según el recorrido que hizo ayer el sol se irá y liberará un enrabietado viento frío que llenará mis manos de remordimiento por no haber cargado con el chal, la chompita de hilo o el saco ese se de verano que abriga sin abrigar. !Ay este sol! que se escapó del Sahara. Anto dice “aquí hace frío”, a ese frío tampoco lo quiero, le digo, que lo probé y no lo quiero, me quedo con el sol hiriente.

Ayer terminé de hacer arreglos en mi estante, me quité libros para donarlos y me deshice de los recuerdos de cuando terminé el colegio, los atesoraba en una lata redonda de patenón Todinno, de lata dorada, ahí estaba el olvidado ‘slam’ creo que así se llamaba ese cuadernito donde las amigas escribían sus mejores deseos para una y me deshice de la blusa de colegio toda pintada con dibujos y también ilusionados buenos deseos y de muchas cartas de papel. Quedé sorprendida al comprobar cómo con el tiempo algunas cosas que se guardan con tanto cuidado pierden valor y sentido; por ejemplo se me rompió una máscara veneciana que atesoraba con especial cariño desde hace años, obsequio de una amiga italiana. Qué remedio, lo tiré resignada. Será que hay objetos que sólo sirven para ser guardados y nada más, sea lo que fuere… con tal de sentir que lo que ahí se cuida no es el objeto en sí sino la memoria de quien lo dio o de la historia que esconde.

Lo cierto es que al cabo de las horas, porque también rompí muchos papeles y páginas de cuadernos y agendas, el sitio quedó limpio y ordenado. El orden y la limpieza son de poca duración, eso bien se sabe y así debe ser también en los asuntos del corazón. El orden y la limpieza que son los que lo mantienen vivo y son los que menos duran. A propósito de ésto, anoche quedé sobrecogida con algo que me envió mi querido amigo el padre Horacio, un texto bellísimo sobre lo que es la oración, aquí algunos retazos de lo que leí, también algunas frases de Kierkegard.

“La oración nunca es un discurso autosuficiente… se trata menos de pensamiento que de amor… no se mueva usted, puede ponerse de rodillas y unir sus manos. Déjese hacer como el lienzo blanco que se ofrece a los pinceles del maestro… usted ha de estar ahí, es todo y no hay nada más difícil que estar plenamente ahí.. cara a cara del que sale al paso de de su debilidad y de su esperanza… póngase a cantar las maravillas de la existencia o a gritar la angustia de este mundo… la oración nos coloca en el umbra de la otra Vida… una lucha con Dios donde se triunfa con el triunfo de Dios… la palabra orante es una palabra que sangra… desgarrada por la alegría o por el sufrimiento, dilatada por la alabanza, rota por el arrepentimiento. Recapitula en sí mismo todo el drama del amor divino. El Eterno llama a Adán y le pregunta “¿dónde estás?”… a lo que él responde “Te oí andar por el jardín y tuve miedo porque estoy desnudo por eso me escondí” … pero el Nuevo Adán entra en el mundo diciendo “He venido a hacer tu Voluntad… aquí estoy”. Toda la historia sagrada  está en tensión entre estas dos palabras.

Y usted puede responder a su vez en la oración: “Heme aquí con toda la tibieza de mi época, con las hazañas y las catástrofes del día, con mi resfriado, con mis impuestos atrasados, con mi padre al que no consigo decirle cuánto lo quiero con mi miedo a palmarla y sobre todo con mi indiferencia, con mi gran indiferencia por Ti Dios mío, aquí estoy”. Tendrá usted la impresión de perder el tiempo, tanto mejor. Es la manera de redimirlo. Ese sentimiento de inutilidad, de contrarrealización, de pesadez estéril, pone de manifiesto que uno está ahí no por nada sino por estar ahí, gratuitamente por amor” Hasta aquí quedé embebida y rendida. La lectura sigue como sigue el calor ardiente.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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2 respuestas a Una palabra que sangra

  1. natalia dijo:

    Que lindo, pero como cuesta!

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