En el lugar correcto

Rompecabezas - Patricia Martínez

Rompecabezas – Patricia Martínez

“No hay crecimiento si no en la línea de lo propio”, decía Cristian Conen, una frase que escuchó cuando era muy joven y dicha frase coincide con otra que escuché al periodista Sergio Fernández “sin desarrollo personal, no hay desarrollo profesional”.

Nuestra marca personal es inigualable, incomparable, es única, como nuestra rúbrica o nuestra huella digital, como el aroma de nuestra piel como las líneas de nuestras pupilas, como el ADN. En la persona Dios pone todo y es a ella a la que le toca desarrollarse.

Es curioso, cuando era niña veía a Andrea del Boca, un primor de mujer y artista en todos sus programas, la veía hasta cuando yo ya era una adolescente pero recuerdo en particular de todo lo que vi disfrutándola durante horas – ¡ojalá volvieran esos momentos!-  el comienzo de “Un ángel llamado Andrea”, en la que ella pregunta a Dios. “¿Qué soy, Santito?, ¿Quién soy?” y Dios le responde: “Adivina, Andrea” y ella intenta adivinar: “¿Una mariposa…?” y creo que menciona más opciones hasta que Santito le dice: “!Un ángel, Andrea, eres un ángel!” ¡Cómo voy a olvidar ese programa tan lindo. Ahora que lo pienso, qué bello ver a una niña conversando con Dios al que llama ‘Santito’.

Entonces la cosa es preguntarse o preguntar a Dios como hacía Andrea, ¿quién soy?, claro, no seremos ángeles pero sí, alguien único que trajo al mundo cuando nació una sorpresa de parte de Dios, una habilidad, un mensaje, una misión que cumplir. Somos una correspondencia que Dios ha enviado al mundo, por eso cada vida es una esperanza.

En esa línea son muy ciertas esas frases mencionadas arriba, sólo amándonos descubriremos nuestro potencial y seremos útiles y buenos en todo lo demás.

A Conen le preguntan “¿quién es usted?”, él responde “soy padre de… y esposo de…” Antes de decir que si abogado, ingeniero o artista.

Una vez bien situados en lo personal viene inmediatamente lo demás, aquello a lo que más tiempo dedicamos y muchas veces a nada de lo que en verdad nos interesa y cuánto tiempo se pierde así. Es verdad que cada circunstancia carga con su propia complejidad, pero también es cierto lo que dice Sergio Fernández, que por una programación mental heredada actuamos desde el miedo y no desde el amor.

De continuo por cobardía se renuncia a lo que se ama, por miedo e inseguridad se pierde mucho tiempo; en suma, se posterga la felicidad. El tiempo presente es para dar Gloria a Dios, no existe el pasado ni el presente.

A cada quien hace la vida un llamado especial, a una actividad determinada, a resolver algún tipo de problema, pero el miedo paraliza el alma y lleva a esconder el talento dado bajo la alfombra tejida con largos hilos de excusas, “que por mis hijos no estudié…”, “que por mis padres no decidí…”, “que no tenía dinero…”, cuando al final sólo hubo una razón: “tuve mucho miedo”.

Poco se tiene en cuenta que donde hay miedo, ira y tristeza no hay amor;  que donde hay amor hay confianza y mucho de locura quijotezca porque el amor trae los cambios y la gracia renovadora que impulsó a  los santos, a los héroes y a los mártires a ser y luego, a hacer lo que nunca antes hubieran imaginado.

Pilar Urbano dice en su libro “El hombre de Villa Tebere” de san Josemaría Escrivá que el santo no estaba en las coordinadas del tener, sino del ser. He ahí la coordenada correcta, primero ser que después vendrán las obras y los frutos. Hay quienes, en cambio, se sitúan equivocadamente en las coordenadas del ‘tener’, acumulan tesoros, fortunas y terminan vacíos de amor y llenos de amargura o a veces sin fortuna ni felicidad. En cambio, desde la fidelidad a quienes somos es segura la felicidad y posiblemente, después todo lo demás.

Será que todos tenemos un lugar en el mundo y sólo hay que no tener miedo de encontrarlo; entiéndase lugar por la ubicación correcta en donde hacer eso que nos ha sido encomendado. El estar, encontrar la ubicación correcta – muchas personas tienen un serio problema de ubicación- es consecuencia de no saber quién se es.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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