Huellas

 

Si mi alma hablara... - Vicky Álvarez

Si mi alma hablara… – Vicky Álvarez

En la mañana leí un artículo sobre la capacidad ilimitada que tiene internet para reservar nuestro paso no sólo por ahí sino ya por la vida misma, documentos importantes – en muchos casos judiciales y penales – comentarios honrosos o perjudiciales, zonas por las que vamos, cosas que hemos dicho o hecho o lugares donde hemos estado. ¡Qué manera de no callar nada! Y qué manera de no olvidar.

El autor se planteaba si acaso no tendremos derecho a ser olvidados, a no ser vistos, ni buscados. Sencillamente ¡olvidados!… parece que no y hay de lo que hacemos inconscientemente y luego lo “publicamos” o colgamos, como se quiera. Ahí estará por siempre flotando en la ‘virtual – láctea’ del universo google.

El otro día, una tía mía a la que le gusta observarme y hacerme crítica cariñosa y constructiva, como “Merce ¿y ese pantalón?” ya porque no le gusta o: “Merce ¿y esa blusa?” porque me la vio puesta muchas veces, me dijo: “Ah hijita mía, ya te iba a decir que te he notado unas arrugas por aquí…” señalándose las patas de gallo. Curiosamente yo me había fijado en eso justo el día anterior. Le dije que era por mucho reírme – y sin duda también por mucho llorar – y que son la suma de todas mis risas acumuladas desde 1977. Mi tía lejos de ser frívola y criticona como podría pensar cualquiera, es una mujer encantadora a la que quiero como a mamá, y cuando me hace comentarios sobre mi aspecto me fascina escucharla, esta vez había reparado en mis apenas estrenadas patitas de gallo que al contrario de deprimirme las llevo orgullosa de mis 35 años como unas joyas de vida (dicho sea de paso nunca me avergüenza decir mi edad). Difícilmente me desprendería de alguna raya en mi cara por vanidad aún cuando desde hace tiempo llevo usando calladamente cremas antiarrugas con algún beneficio.

Lo resultante de esto es que las marcas de lo que hacemos quedan sobre nuestra piel con el paso del tiempo o en internet, el lugar más concreto hoy, que puede servir de analogía a algo que sí que es cierto desde que el mundo existe, que lo que hacemos no pasa ni queda en el olvido, sino queda en la memoria de Dios, para los que creemos en Él y lo amamos.

Y es bueno que quede; esta tarde repasaba las líneas de Frankl – sigo con él – y justamente él se remitía a lo mismo diciendo que “haber sido es la forma más segura de ser”. No se puede deshacer ni volver a hacer lo que está hecho y reconocer esa realidad ineludible es un fuerte llamado a la responsabilidad que nos toca frente al presente. A cada instante debemos elegir entre el bien y el mal, a cada instante se nos demanda una respuesta como la mejor pose o sonrisa para perpetuarnos en un retrato. Qué llamado tan trascendental.

Naturalmente, en una fotografía todos queremos salir bien, pues asi con la vida. El presente es la única oportunidad que se tiene para hacer frente con dignidad lo que nos toque vivir porque así es como pasaremos a la eternidad. Una persona que acumula días vividos como hojas arrancadas de un calendario, dice Frankl no lo hace lamentándose, sino más bien contenta de haber acumulado esa cantidad de días habiéndolos aprovechado bien, con orgullo de que aquellas atestigüen la forma plena en que vivió su vida. Así, el viejo no tiene nada que envidiar al joven, sino sentirse feliz de las realidades de su pasado, no sólo del amor amado, del trabajo realizado sino incluso de los sufrimientos padecidos aunque no despierten envida a nadie. ¡Qué joya! A partir de esto habría que escribir de manera impecable la vida propia en internet que nada perdona y al parecer, nada olvida.

De otro lado, me robé este verso inteligente del Blog del buen amor que dice sobre la gracia que es engañosa y la belleza que pasa rápido:

“Es… finge/Mujer hermosa y mala, como la esfinge, primero te regala luego te aflige. Mira de ella no la cara ni el busto sino sus huellas. Muchos la embarran porque mirando el rostro no ven las garras”.

Y la canción que me acompañó hoy es esta nueva de José Luis Perales junto a Alejandro Fernández.

Anuncios

Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
Esta entrada fue publicada en Mujer, Vida y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Huellas

  1. Alicia dijo:

    Muy linda la cancion de Juan Luis Perales.
    Te felicito por tu blog, sigue escribiendo, te admiro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s