El silencio y sus laberintos

Un ángel que soñaba volar al sol - Gildardo Zambrano  Pantoja

Un ángel que soñaba volar al sol – Gildardo Zambrano Pantoja

A veces hay que pelear mucho con las palabras para forzarlas a salir, domesticarlas, ¡domarlas! porque son rebeldes y no quieren obedecer y otras tantas hay que librar una ardua batalla con el silencio  porque a veces, muchas veces el grito apabullante es el silencio, ese que ofusca e impide todo razonamiento, ese desgano de no decir palabra porque la realidad deja trémulo el entendimiento.

Me ha sucedido estos días no tener nada qué decir aquí o mejor aún pero igualmente complicado, me ha sucedido como a Blanca la protagonista de “Para que no me olvides” novela de Marcela Serrano. Aunque en su caso era físico, en el mío el espíritu se me tornó afásico, por dentro bullía yo como una ardiente olla de letras y pensamientos, pero no había forma de sacar todo eso al mundo exterior, entonces me dejé llevar hasta perderme entre las escurridizas grietas de mi vida cotidiana y me sumergí en otro mar de palabras, mucho más íntimo y quimérico; pero mientras seguía ese sendero la tortura del grito portentoso del silencio seguía amaneándome las entrañas.

Como está haciendo mucho calor la otra tarde me quedé dormida, no suelo dormir por las tardes, no me gusta dormir de día. Pero esa tarde me dormí contra mi voluntad. Cuando desperté al cabo de media hora en un par de segundos no me acordaba de nada, buscaba mi celular para fijarme en la hora, me sobresalté pensando que me hacía tarde para ir a trabajar y me quedé pensando en ¿qué día era?,

Silencio - Jvan Chinea Barreiro

Silencio – Jvan Chinea Barreiro

¿qué mes? Hasta que mansamente mi conciencia, como la hoja de un árbol cae a tierra, volvió a mí y pude recobrar el sentido; pero esos segundos fueron muy desagradables, no me acordaba de nada, alguna vez me había pasado hace muchos años, porque esas rarezas suceden sobre todo cuando el sueño es profundo y se despierta abruptamente.

El caso es que descubrí que tan terrible como quedarse ciego o tetrapléjico debe ser perder la memoria y no me sorprenda ya la casualidad que desde el miércoles me enganché con la enésima repetición de la telenovela “Mirada de mujer II, el regreso” en la que uno de los personajes sufre breves lapsos de pérdida de memoria, unas lagunas que lo dejan frito ahí donde está, sin saber quién es ni qué hace. Al personaje en cuestión lo vi días después de mi amargo sueño vespertino y atando cabos llegué a esa conclusión, qué terrible debe ser perder la memoria.

Tan terrible como perder el habla por un susto, una gran impresión o porque las musas se fueron a China. Así fue que me quedé tildada luego de todo lo que acontece en la vida real y en la personal, así fue como en quince días conocí gente nueva, alguien en casa pasó por una cirugía sin importancia y se me ocurrieron barbaridades de las buenas para llevarlas a cabo.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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