Sencillez divino tesoro

San Pedro desde sant Angelo - Carlos D. Pulido

San Pedro desde sant Angelo – Carlos D. Pulido

Qué casualidad, hace unos días me preparaba para dejar constancia aquí de la caricia que significa conocer personas sencillas a pesar de sus grandezas inobjetables ya sean cualidades, bienes materiales o fama; porque recordaba aquella vez en que conocí a una mujer rica que se parecía a mamá.

Estaba yo trabajando en Buenos Aires en un parque temático privado, era yo guía junto a otros jóvenes profesionales en ese entonces de veintitantos años. Un buen día nos reunió una señora, muy temprano, antes de comenzar nuestro primer día de trabajo luego de un largo mes de capacitación.

Cuando llegué pregunté a mi compañera:

_ ¿Quién es ella?

_ La esposa de dios. – respondió muy perspicaz.

Me gustó la simpática alusión  y me dejó impresionada que sea eso habiéndola encontrado a primera vista indiscutiblemente parecida a una amiga de mamá a la que a su vez consideraba su propio clon.

Mamá es obstetriz y su amiga Alcira también y además de eso ambas compartían el mismo estilo sobrio que curiosamente me hacía verlas parecidas, nunca se lo he dicho a mamá, qué cosa curiosa.  De cabello cano y ondulado, vestía siempre una falda sastre de corte recto y unos mocasines negros. Pues bien ahora, ahí estaba aquella señora con el estilo de doña Alcira y me acababan de insinuar claramente que era ni más ni menos que ‘la esposa de dios’, es decir, la esposa del dueño de todo ese inmenso y maravilloso parque.

Me asombró su sencillez y buen trato, más aún tratándose de la esposa y madre de una de las familias más rica de Argentina, si no era la más rica… y sin embargo, brillaba por su sencillez al punto de encontrarla parecida a mi propia madre y a su amiga.

Nos reunió en uno de los recintos del parque donde en una esquina estaba la imagen de la virgen de la Asunción, y nos dio una cálida bienvenida. Jamás olvidaré el gesto y lo bien impresionada que me dejó.

El perfume de la sencillez es inconfundible, es el exquisito aroma de las almas más finas que puede haber y trasciende en los corazones que lo rodean como el más caro perfume francés; y de la mano con esta experiencia expreso mi más profunda alegría por la elección de nuestro nuevo Papa. Estoy muy agradecida con mi Señor por elegir entre nuestro humilde pueblo latinoamericano a su nuevo vicario y más aún en Sudamérica y en un país por el que guardo un cariño tan especial.

En las alturas del amor

 ¡Qué milagro tan dulce y grande! y más aún que se trate de alguien que ni bien salió a saludar a su pueblo lo invitó a orar con y por él. Qué joya de sencillez.

Me gustó el sabor de sus palabras como las de un Padre que habla a sus hijos: “Mañana iré a ver a la Virgen”, dijo al final y “Buenas noches, que descansen”. Qué hombre tan sencillo y es que esta virtud saltó a la vista apenas hubo salido y luego de minutos de escucharlo. Qué cosa rara dirían algunos en broma, ¿argentino y sencillo? Y más aún ahora, contando yo sobre aquella mujer también argentina e igualmente sencilla; y es que claro, fuera de bromas, la sencillez no tiene que ver ni con la pobreza o riqueza material de las personas ni con su nacionalidad, ¡por supuesto, ni se diga!

Incluso dicen que el cardenal Jorge Mario Bergoglio por esta virtud cayó bien en Roma.  Lo escuché en la televisión y el diario el Comercio también lo dice que pese ser el primero en la jerarquía eclesiástica argentina: “durante años se movilizó en transporte público por la ciudad y se preparó sus propias comidas”.

Qué bien venía yo pensando en la sencillez de algunas personas cuando salió este maravilloso sucesor de san Pedro.

El otro detalle importante de este feliz primer encuentro con nuestro buen Pastor es el nombre que ha elegido, Francisco I, probablemente en alusión a un hombre sensible y amantísimo de Jesucristo como lo fue San Francisco de Asís, uno de los más grandes entre los hombres, quien encontró en su vida que era posible cambiarlo todo, todo por Amor a Jesús. Un Enamorado del Amor. Sin duda nuestro Papa será así, un Enamorado del Amor que guiará a sus ovejitas a las fuentes del Amor Hermoso, a esas alturas del amor a las que sólo llegan las almas más sencillas y puras. ¡Que viva el Papa!

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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