El noble deseo de hacer cumbre

Escalando el Petitdru en solitario - Manuel Velis Gaspar

Escalando el Petitdru en solitario – Manuel Velis Gaspar

Ayer me perdí otra vez entre las asombrosas imágenes de Cuarto Milenio y quedé muy cautivada con una trágica y al mismo tiempo apasionante historia, la de los alpinistas y las cumbres.

‘La zona de la muerte’ en el Everest era el tema de la noticia, donde hay alrededor de 200 muertos que como muñecos recostados parecieran descansar sobre las faldas de la gélida montaña; ver las imágenes de esos cadáveres me resultó impresionante. Parecían personas dormidas en cuestión de horas pero que llevan ahí años de muertas. Este panorama podría parecer arqueología moderna, comenta Iker Jimenez, el director del programa.

De los 200 cuerpos sólo 40 han salido a la luz y algunos sin identificar. Sin embargo, hay personas que han logrado sobrevivir como el australiano Lincoln Hall en 2006, año en que volvió luego de que en 2004 había quedado muy cerca de la cima. En mayo de 2006 busca hacer cumbre y finalmente lo consigue; sin embargo, al regreso, en la bajada comienza a marearse y sentirse mal pero aún cuando consigue reponerse de nuevo comienza a marearse y ahí es cuando no reacciona y lo abandonan pensando que había muerto.

Sin embargo, a la media noche reacciona, se levanta, busca agua, no encuentra nada y cuenta que ve “una capa grisácea” que se acerca hacia él y de inmediato piensa que es la muerte que se lo viene a llevar. Al día siguiente otros alpinistas lo encuentran, le encuentran signos vitales y renunciando a su propósito de hacer cumbre descienden con él para rescatarlo. Estaba a más de 8mil metros de altura sin oxígeno, sin agua, sin comida, sin abrigo; y más de treinta horas en esa condición. Le llaman el milagro del Everest, el “muerto viviente”, detalla Carmen Porter.

El invitado del programa, el alpinista Sebastián Álvaro afirma que hay una ruta de ascensión normal, que es la cara sur del Everest por donde subió la expedición británica en 1953. Cuenta que el peligro en el Everest es ‘el aire leve’, la falta de oxígeno, la hipoxia.  Se llama zona de la muerte a partir de los 7300 metros cuando comienza a faltar aire vital. Se habla también de casos de expediciones que en ocasiones abandonan a alpinistas en estado de ayuda con tal de ‘hacer cumbre’. Signo de la mercantilización de algunas montañas convertidas en ‘objeto de deseo’, comenta Álvaro, lo que desvirtúa el noble llamado de la montaña sólo a algunas personas.

Por otro lado, Sebastián Álvaro también cuenta la historia de George Mallory, quien junto a sus compañeros, representante de una generación victoriana de aventureros románticos, en 1924 hace su tercera expedición al Everest y muere. Mallory quería ser escritor, como sus amigos que eran músicos, poetas, cartógrafos, etcétera; y es que esta expedición era merecedora de hacer cumbre ya que se trataba de personas que subieron con simples ropas y con el vivo deseo de conquistar la montaña.

Lo que más me impresionó aún fueron las razones y la filosofía del alpinista.  Sebastián Álvaro explica que el alpinismo tiene que ver con el paisaje exterior que es salirse del planeta, ponerse al margen, pero sobre todo tiene que ver con una mirada interior que conduce a cuestiones como quiénes somos, qué hacemos aquí, por qué nos situamos al límite pues hay que tener en cuenta que “somos la única especie capaz de arriesgar la vida por un sueño y eso nos hace grandes y vulnerables”, dijo.

En fin, me embelesaron siempre las alturas y el riesgo que hay que correr para poseerlas, ‘hacer cumbre’ y esto en el alpinismo cono en todo orden de cosas; como me dijo una amiga en la naturaleza siempre encontraremos una analogía a lo que vivimos; y el magnetismo que ejercen las montañas en algunos hombres resulta profundamente épico.

El programa: http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-8/programa-312/

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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