Los pobres son alegres

Dos señoras muy alegres - Gabriel Ramello

Dos señoras muy alegres – Gabriel Ramello

Entre sueños dejé el silencio sobre la vereda y desenvuelto, para  que desintoxique los aires turbios de la cuadra y  se marche el calor que asoma por los poros de sus muros cansinos. Que prive el grito y el barullo y que más bien agite los árboles para que liberen sus perfumes relajantes.

Sobre la vereda de enfrente se yerguen unas paredes desteñidas de casas multifamiliares de donde salen docenas de pies descalzos a correr sobre las piedras, cundiendo sus risas con sabor a fiesta, evaporándose sus lágrimas como alcohol entre las manos. Son niños y hombres  que desentendidos de la amargura que los oprime intentan maquillar las arrugas de sus tristezas con cantos marchitos, con negras lisuras y con licores que apenas les asoma a su desdeñosa felicidad.

Atormentan los oídos con su música estridente, con sus majaderas risotadas y su obcecada beodez. Sonríen pero no les brillan las pupilas, hablan pero no dicen nada, salvo darle letra al llanto. Los pobres son alegres, dijo una vez la tía Mina. Entonces ¿Qué clase de pobres somos?, pensé yo. ¿De qué pobreza hablaba la tía Mina? ¿y de qué alegría?

Si aquellos son alegres por pobres, pues no me gusta su pobreza, porque su alegría lastima no sólo los tímpanos y la tranquilidad de otros aposentos sino el corazón, porque esa alegría es lastimera, húmeda y frustrada, porque esa alegría le canta serenatas a la pena para que no se marche y esconde ridículamente el dolor de la dura vida danzando sobre sus propias lágrimas que caen como lluvia gris.

La tía Mina, como tanto otros, llamó alegría a sus ruidos y golpes, tan fáciles de confundir como a un niño con un muñeco. Esa no es alegría, tía Mina, esa es necesidad de alegría, que es distinto.

En mi vida nunca fui ruidosa y más bien como cada recién nacido con un pan, yo me vine con la felicidad bajo mi trémulo brazo. Hace unos días se celebró el día de la felicidad, pues ahí estaba yo con mi susurrante canto.

El comentario de tía Mina me dejó patidifusa y más aún cuando pobres somos desde el tatarabuelo que se vino de Salta – Argentina a picar piedras a Concepción – Perú. Mi abuela más bien decía, somos pobres pero estudiosos; y mi madrina, somos pobres pero inteligentes; y mi mamá, somos pobres pero trabajadores.

Luego entendí eso, que a menudo se confunden el ruido y los golpes con la alegría así como la pobreza de trastos con otro tipo de pobreza. La pobreza de trastos puede ser accidental pues igualmente hay gente ruidosa en todas partes, dicharachera y desbordante a la que más bien le falta ese otro tipo de pobreza, la espiritual. Aquella que educa el alma y pule el entendimiento y que no se recibe en los colegios ni en las universidades sino en los hogares a través de las  caricias de unas fuertes y cálidas manos.

En la época de mis abuelos los hijos de sus empleados y empleadas crecían junto a los hijos de los dueños de casa. Las dos familias llegaban a quererse, compenetrarse, estimarse de generación en generació, hasta hoy.

Evidentemente mis tíos y primos tuvieron más oportunidades materiales que los hijos de las históricas nanas de la familia, sin embargo, puedo decir que ambas líneas generacionales compartían la misma savia, la misma esencia ética.

Ambas familias fueron siempre honestas; que una haya sido menos pobre de trastos que la otra, fue lo de menos porque ambas tenían lo más importante: Pobreza de espíritu.

En otros términos, esa pobreza de espíritu no es otra que la educación, pero no la educación básica elemental que se imparte en los colegios para salir del analfabetismo sino aquella otra  más exquisita que sólo se trasmite como por una invisible transfusión de espíritu a espíritu. Entre las nanas de mi familia ninguna terminó el colegio, las ha habido analfabetas al igual que sus maridos, sin embargo, tenían una acucioso sentido ético cuyas vidas servirían de ejemplo en una cátedra de moral. Humildes pero honrados, es su lema; y es que gracias a esa honradez jamás invadirían la tranquilidad de sus próximos ni con el más leve estruendo.

La malacrianza no es alegría ni necesariamente consecuencia de la pobreza material como largamente lo demuestran las ‘muchachas’ de mi abuela que muerta ella hasta la recuerdan como a una madre.

Hay dos tipos de pobrezas, la material o de trastos como la llamo yo, que puede ser dolorosa y la pobreza espiritual, que es sublime. Así como hay dos tipos de educación, la básica elemental de los colegios y aquella que enseña al alma a ser delicada y que se recibe a fuerza de cariño en el hogar. Ésta es la que sirve para el buen vivir, la que conduce a la pobreza de espíritu y en consecuencia a la felicidad.

La pobreza material acaso fue simbólica en san Francisco de Asís porque su pobreza más honda era la del alma desnuda de todo. La esmerada educación que pudo recibir bajo el seno de don Pietro Bernardone, su padre, era nada en comparación con la sabiduría que luego le infundió el Espíritu Santo.

La tia Mina tenía y no tenía razón. Los pobres son alegres, tía Mina, pero los pobres de espíritu como Francisco. No los malcriados que hacen orquestas en las orejas de sus vecinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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4 respuestas a Los pobres son alegres

  1. Liliana dijo:

    Que lindo tu escrito Merceditas…que linda tus letras.

    Bendiciones.

  2. Hola Mercedes!!!
    Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs de Dietas y Fitness. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web dentro de un articulo de tu blog en la parte final de tu post, y yo te devuelvo un enlace en portada o un articulo completo en mis sitios, asi beneficiar ambos con mas visitas.

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    besoss
    Emilia

  3. !!Gracias Emmy, me parece buena idea!! ya te escribí al correo! 🙂

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