Carácter más que talento

Éxito - Romain rr rr

Éxito – Romain rr rr

El carácter es más importante que el talento. Llegué a esta conclusión luego de  haberme quedado pensando en algo que leí en el diario, que más de la mitad de ejecutivos peruanos asocia el éxito con la realización profesional y que muchos están dispuestos a sacrificar hasta la familia por esos logros.

Más adelante decía que en cierta forma son adictos al trabajo – es decir, excesivamente laboriosos – a tal grado que no pueden parar ni estando de vacaciones y muchos hasta descuidan su vida social porque el agotamiento los acoge cada fin de semana con los brazos abiertos.

Son gerentes y ejecutivos con altos cargos en importantes empresas nacionales y transnacionales que dan testimonio de su vertiginosa jornada y los que se lamentan de que quisieran equilibrar más el tiempo que dedican al trabajo y a su vida personal pero que les resulta muy difícil.

Administrar el tiempo es una labor muy difícil no sólo para ellos sino para todo ser humano. Los solteros no nos damos abasto para tantas cosas en las que nos metemos y en muchos casos me he espantado pensando en la forma en que deberá cambiar mi vida cuando me case. Si hoy que estoy soltera no puedo hacer tantas cosas, cómo será después. La palidez no viene de la baja hemoglobina sino de este tipo de pensamientos.

Entonces concluí en eso, que el carácter es más importante que el talento. Evidentemente la gente laboriosa y con un tipo de talento – cualquiera que éste sea- sale adelante. La laboriosidad es una cualidad de carácter muy importante.

El carácter es más importante que el talento porque a fin de cuentas todas las personas nacemos hábiles y dotados para desempeñar al menos una tarea pero no así todos tienen formado el carácter que se forja desde el nacimiento o mucho antes. Porque el carácter es una mezcla de genes y formación cultural.

Alcanzando el éxito - Luis Contreras

Alcanzando el éxito – Luis Contreras

Un buen carácter implica mucha disciplina – autodisciplina-, paciencia, perseverancia y confianza. Para mí todo esto engloba un carácter de acero.

Una vez hace años yo dije a una amiga psicóloga que yo era muy paciente y por poco me aplaude. No la entendí en ese momento porque yo se lo decía apenada como acusándome de un defecto. Lo que yo en realidad quería decir era que me acusaba de ser muy lenta, que daba muchas vueltas antes de emprender una tarea y claro, esto era lentitud, pereza lo que fuera menos: Paciencia. ‘Paciensudo’ decimos en casa para referirnos al que se levanta perezoso arrastrando las sábanas; pero claro, no es eso lo que queremos decir además que la palabrita no existe. ¡Lento, lenteja, flojo, perezoso! Son las voces. Cobarde, si se quiere, pero no paciente.

Mi amiga continuó diciéndome que me felicitaba dado que la paciencia era una de las virtudes más importantes en la vida. Siempre supe que se equivocaba con felicitarme, después la saqué del error y con el tiempo descubrí que tenía toda la razón. ¡Qué pronto queremos todo!, desde en las colas de los bancos hasta en la cicatrización de las heridas corporales.

La paciencia es una virtud de humildes. El paciente es perseverante no se cansa ni se desanima al primer obstáculo y como es humilde no le importa parecer tonto por intentar tantas veces su propósito. (Claro que esa persistencia tampoco hay que confundirla con terquedad. Ojo, sabiduría para todo. Siempre hay que discernir).

Nadie le cree, todos se burlan pero él sigue hasta poner la última piedra. ¡Oh, qué difícil! En estas cosas el deporte enseña mucho. Uno con más orgullo hubiera desistido mucho antes.

La paciencia no es lentitud. Es persistencia, es tranquilidad en la espera pero su espera es activa y alerta, animada y hasta alegre. El paciente no es triste ni tonto. No se aburre porque no es aburrido. Ergo, el paciente es laborioso como una hormiga. Y para el paciente que es perseverante hemos de concluir que si es perseverante es disciplinado. Es decir, ordenado, todos los días comienza otra vez y no se cansa.

Las personas humildes son así, disciplinadas, perseverantes y por todo eso pacientes a prueba de todo. Nada les quita tranquilidad ni el buen ánimo porque viven confiadas y la confianza da alegría y optimismo. La confianza en sí mismas y en sus dones, la confianza en Dios (si cuentan con la dicha de saber que existe) y en los demás. Son personas confiadas en la vida y muy luminosas.

Sin tiempo para ‘ser’ humanos

Transfiguración del tiempo - Ernesto Blanco

Transfiguración del tiempo – Ernesto Blanco

Bien, para mí esto es tener carácter. Seguramente los ejecutivos tienen estas virtudes porque si no, no hubieran llegado a puestos tan altos; pero como todo los mortales, tienen un talón de Aquiles. Que esa laboriosidad les devino en adicción y toda virtud en exceso es defecto.

Posiblemente la adicción sea porque les guste hacer mucho su labor en concreto y muy probablemente también, porque les guste la compensación económica que de eso resulta, luego el nivel de vida y demás privilegios que de esto procede. Muchos irresistibles beneficios. Buenos pero que por ellos se descuidan de cosas aún más importantes.

Por eso creo que el carácter es más importante que el talento, porque sin un carácter sólido se es proclive a apegos de todo tipo y a dependencias excesivas que llevan al desequilibrio.

Mucho se olvida que el trabajo es un medio para vivir y no un fin. Que si trabajo tanto para acumular bienes pero éste no me da tiempo para compartirlos es caer en el sinsentido.

Ciertamente, son cargos de gran responsabilidad y alguien tiene que hacerlos y en muchos casos son puestos que por su naturaleza no pueden parar ni detenerse, pero esto también es porque el hostil sistema en que vivimos ha creado estas estructuras que deshumanizan  el trabajo y que parecen estar diseñadas más para robots o máquinas que para seres humanos.

Salto de natación - Rosa Vidal Tosas

Salto de natación – Rosa Vidal Tosas

Son los tiempos en que vivimos de excesivo materialismo, son los tiempos en los que apenas se puede parar para dar un saludo, para desarrollar verdaderos vínculos de amistad y demás, vínculos que al fin, si terminan en matrimonio éstos resultan frágiles; porque a fin de cuentas dicen que el éxito no es tanto tener una familia feliz sino un puesto de gerencia a tiempo completo y bien completo.

Por eso concluí  que formar un sólido carácter es más importante que el talento porque a fin de cuentas hay personas que no tienen gran cosa de talento pero que en cambio son persistentes, disciplinadas, confiadas, pacientes y tarde o temprano llegan a sus metas, como la tortuga del cuento. Mientras que otras, siendo talentosas, no costándoles nada sobresalir ,se abandonan y terminan como la liebre del  cuento.

Pero también sé que el carácter es más importante que el talento porque cuando llega la fama, el dinero y la gloria el hombre de carácter firme sabrá cómo no perder el equilibrio y el orden de las cosas.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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