Deseos

La fuente de los deseos - Christian Andrés Pinilla Navarrete

La fuente de los deseos – Christian Andrés Pinilla Navarrete

Nada mejor que no desear nada. A veces es difícil entender el doble sentido. Claro que hay que desear y mucho porque de qué está hecha la vida sino de realidades que antes fueron sueños. Pero nada mejor que no desear nada.

Todo depende del corazón con el que se desee y se pida. Si es de esos melosos que se aferran desesperadamente como a un salvamento. No, nada peor que desear.

El cuadro ese de la fuente de los deseos con una persona sonriente que mirando al cielo echa esperanzada su moneda es muy tierno. Así somos siempre, deseamos a cada momento y llegamos al patio de la oración, jadeantes de deseos, orar es desear y en mucho la relación con Dios comienza por allí; porque se desea mucho por eso se ora, porque se quiere ayuda. Desear lleva a orar.

En este tiempo he aflojado en mis peticiones… me he quedado estática mirando un jacarandá en mis recuerdos y otros en fotografías. Los jacarandás me quitan el habla… son insoportablemente hermosos.

Lo estupendo de estar con Dios sin desear nada se traduce en indescriptible paz. A veces no deseo nada más que estar. Si algo he de querer lo busco en Su mirada; y al mismo tiempo cuántas ganas de ser, de vivir, de hacer, cuánta alegría.

Lo que Tú quieras, amor; no deseo nada más que lo que tú quieras porque me declaro esclava de tu amor… y con el rapto de este pensamiento se puede ir la vida entera. Hasta ahora el mayor milagro que me ha hecho la fe es este, el haber tenido instantes de no desear nada porque he sentido que ya poseía Todo.

Por lo demás, todo está por hacer, por empujar, por enmendar, por cambiar, por avanzar, por terminar. Todo está a medio hacer o en el difícil transe de lo recién iniciado. ¡Qué barbaridad! Así es la vida de polvorienta y cansadora pero qué gozo vivir.

Nada mejor que no esperar nada y vivir esperando lo mejor y haciendo cual si el mundo entero dependiera de mis responsables quehaceres con apenas espacio para resoplar. La esperanza mayor es esa, no esperar nada concreto pero sí las sorpresas inimaginables que bien promete y sabe hacer el Amor. No quiero nada tuyo, te quiero a Ti y ya te tengo.

El deseo en sí no lastima sino el aferramiento. Aquellos no ceder ni perder que son trecho corto a la desesperación del tipo: “Si no me ama, muero”.

 

 

 

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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Una respuesta a Deseos

  1. natalia dijo:

    Que hermoso, cuando uno llega a eso , a esa entrega, el resto viene sólo.

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