Cuestión de madres fecundas

Amor de madre - Yunior Pérez

Amor de madre – Yunior Pérez

Qué distingue a tu amado de los otros para que así nos conjures. (Cantar 5,9)

¿En qué se distingue? Un artificio literario para dar entrada a la novia para que hable de su Novio. ¿Por qué te has enamorado de este hombre?

Desde hace mucho tiempo que resumo aquí unas meditaciones espirituales dirigidas por el padre dominico Jesús Villarroel a religiosas españolas de distintas congregaciones. Llegó a mis oídos gracias a mi novio y a un amigo maravilloso.

La cuestión era saber qué tal venían estas palabras a gente de ‘la calle’, es decir, a civiles, a laicos comunes y corrientes que llevan una vida sencilla y corriente en el mundo. Pues bien, yo una de ellas quedé extasiada al escucharlos y aquí las he transcrito desde hace ya un tiempo.

Hoy es el día de la madre en algunos países del mundo como en el mío y no hace mucho que el Papa Francisco pidió a las monjas ser auténticas y fecundas madres espirituales; pues bien, la reflexión que hoy transcribo –ahora sí- casi a pie juntillas corresponde con el pedido del Santo Padre. La fecundad de ellas sólo será posible con el poderoso testimonio de sus vidas que han de trascender como el más fuerte perfume parisino.

Pero a fin de cuentas la maternidad espiritual y biológica no sólo es cuestión de religiosas y casadas, sino también de las que aún somos solteras porque diría que toda mujer por su capacidad de amar ya es madre y si es cristiana está llamada a serlo del modo que explica el padre Villarroel por esto mismo el término religiosa puede hacer referencia también a la gente común piadosa y espiritual. Aquí sus palabras textuales.

Los secretos de la vida religiosa

¿Cómo se le comunica a la gente de fuera que la vida religiosa es estupenda? Sólo desde la vida, desde el testimonio propio, desde la propia experiencia, desde el interior, desde cómo me lo paso, desde la situación en que vivo. Mi amado me acompaña siempre, siempre está conmigo.

Por eso a la gente joven es inútil echarle sermones, ni de libros interesantes porque ellos leen libros tan interesantes o más que los nuestros. Ni objetivando a Dios, porque Dios objetivamente no les interesa porque están en otro rollo, ellos lo que quieren es un buen novio o novia y un buen trabajo, nada más. Los sermones no llegan a nadie. A tu sobrina cuéntale tu vida, tu vida rica y también tu vida pobre, cuéntale de esa luz dentro de ti que hace que tú nunca tengas sensación de salirte de allí.

A ella le parecerá que estás loca que te guste estar ahí dentro metida toda la vida. Sin  embargo, tú le dirás que te la pasas bien, que no te aburres, que eres feliz y encima levantándote muy tempranito. La chica entenderá ese lenguaje porque ella necesitará dar sentido a su vida, porque ni trabajar da sentido, tiene que haber algo más hondo que el propio trabajo que impulse al alma y ese algo sí está en la vida religiosa, en el convento.

Estas cosas se predican a personas que están en un determinado nivel, esto no es para un cristianismo de razón iluminada por la fe, esto solo se entiende desde un cristianismo de dones del Espíritu Santo. Si no hay nadie que puede escuchar el cantar de los cantares ¿a quién?

En la vida chata y disipada de ahora nadie habla del Cantar, les suena a tonterías. Vamos a lo práctico, dicen. Vamos a dar casas a los gitanos, cuando un buen día un pastor protestante llega, predica a los gitanos y ellos se van, los mismos a los que se les estaba dando casas. ¿Por qué?… porque se les dio casas, alfabeto, se les puso alcantarillas, se les llenó la vida de comodidades pero nunca se les habló del Amado de su alma, porque el ser humano necesita más a Dios que al alfabeto, mucho más, infinitamente más. Estas cosas vienen después de lo otro.

Se dice primero vamos a dar de comer y después les hablamos del Señor; pero es un error porque así nunca entrará el Señor. Primero el Señor y después darles de comer si se hace al revés cuando han comido ya no necesitarán de Dios porque Él entra en un corazón necesitado y pobre.

Dios es primero y antes que todo, antes que ser ricos, antes que curar una enfermedad. Después de Él los bienes vendrán por añadidura.

Sólo Dios hace feliz, los hombres de por sí nacemos egoístas. “Si volvería a nacer me iría otra vez de monja” me ha dicho una anciana religiosa. Mi amado se distingue en que me hace feliz. Esto ocurre cuando se vive el cristianismo profundamente.

Llevo cuarenta y ocho años de cura y soy feliz, no me cambio por nadie. Mi vida está llena de esperanza, tengo alegría interior, alegría del corazón. Este es el tipo de argumento que llega a todo el mundo, ya se puede hablar de teología pero a la gente lo que le llega es que uno comunique con su vida, dé testimonio de su felicidad.

La gente necesita esa expresión de vida. Él me ha sacado de  mis impertinencias y de aquellos otros amores que yo podía haber pensado que eran muy interesantes y me ha reducido al Amor de los amores.

No sólo es cosa de bondad

Una persona ajena a la vida religiosa, desde la tragedia de la vida y el mundo pueden preguntar a los religiosos porqué están ahí, qué hacen, a quién buscan, cuál es su fin. ¿Se han enamorado de alguien?, ¿han tenido alguna llamada?, ¿se sienten, de alguna forma, predilectas, elegidas?

Desde una vida religiosa honda se debe contestar que sí, que no se está allí por nada sino por el Amado.

Para entender el Cantar hay que colocarse en una dimensión de don, de efusión del Espíritu. El Cristianismo ordinario no busca esto y no se le puede predicar estas cosas. El cristianismo ordinario se conforma con la bondad, las buenas obras, los valores cristianos, las virtudes… pero nosotros no, nosotros no queremos virtudes… queremos al Amor de nuestra alma.

Hay una espiritualidad de virtudes y se dice que ellas son la prueba de la fe y la vida religiosa, sí; pero se necesita más, se necesita al Amado.

 Las virtudes son un problema cuando no se tiene al Amado… porque  pueden ‘enriquecer’, porque pueden hacer creer que todas son obras de nuestras propias manos, de que todo se ha alcanzado por las propias fuerzas, porque se es ‘muy bueno’. La vida religiosa no consiste en ser buenos. De ser así el convento no sería el mejor sitio para la bondad.

La bondad  puede florecer más en un hogar y con un hijo mongólico que en un convento donde a veces poca oportunidad se tiene de hacer bien a los demás. La dolorosa prueba de un hijo mongólico acerca a Jesús, aun cuando no siempre se lo llega a reconocer y aceptar.

Entonces quizá la bondad no es el supremo bien de todos, el supremo bien de todos siempre será Jesús, un bien sobrenatural, la acogida de la Gracia para que hagas aquello que Dios quiere que hagas y nada más.

Un hijo mongólico te puede llevar a Dios y poner cera de él pero no siempre. Lo único que te coloca cerca de Dios es la acogida de la Gracia. Acoger la bondad que te viene dada de arriba. Las cosas no van de aquí a Él sino de Él a nosotros. No es el bien que yo hago, sino el bien que yo acepto y recibo en mí.

Se querrá de verdad al niño mongólico cuando se haya recibido a Jesús. Jesús se distingue de los demás amores porque mientras que el amor a los demás es un amor que va de uno a los demás o a las cosas y parte de cualidades que se aprecian en unos y otros, el amor de Jesús va de Él hacia la creatura y ésta sólo ha de responder.

Jesús es capaz de sacar lo mejor de un alma entregada como en el caso de tantas personalidades cristianas extraordinarias. Personalidades que logra hacer madurar gracias a los frutos del Espíritu Santo como Juan XIII, Juan Pablo II, entre tantos otros. Personalidades hechas y derechas que rompen las reglas de la psicología porque parece que en determinadas situaciones deberían responder de una forma pero que más bien responden de otra.

Anuncios

Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
Esta entrada fue publicada en Cantar de los Cantares, Familia/Maternidad y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s