A flor de milagros

La sonrisa de Claudia - Jesús Valencia

La sonrisa de Claudia – Jesús Valencia

Cada día ocurren pequeños milagros, todos ellos imperceptibles como escondidos al interior de las cosas, en el reflejo opaco de sus superficies o en la misma expresión incrédula de la gente.

El problema es que pocos los ven. Primero porque no hay fe y segundo porque hay un tipo aberrante de desesperación y ansiedad por alcanzar una supuesta forma de felicidad que impide ver esos milagros. Mientras eso muchos están a la espera de un milagro como del maná en este mundo desierto solo rebosante de deseos incumplidos.

Una de las cosas que más me ha fascinado investigar es sobre el impacto de los contenidos mediáticos en la vida de las personas. Cómo a partir de los mensajes publicitarios, de las formas de vida difundidos en series, telenovelas y películas, la gente se forma una concepción del mundo y lo que le rodea y orienta su filosofía de vida en la búsqueda de la felicidad que los medios proponen.

Por ejemplo, en el caso de las mujeres hay un desenfrenado casi febril deseo por ser guapas y exitosas, por casarse – como sea, con quien sea porque se les va la edad – , tener hijos –también como sea, con quien sea y más aún si están ya casadas – y ser siempre jóvenes.

Se vive como en una competencia sin estribos, en la que hay que ganar la carrera al tiempo y a los demás a toda costa; y de modo inconsciente se acepta la falsa creencia, difundida imperceptiblemente, de que la soltera es infeliz y los casados sin hijos también.  Estas son algunas de las mentiras más difundidas por el mundo hoy en día.

Nadie piensa que si la felicidad es grande no tiene porqué apoyarse en el estado civil ni en la edad ni en si se tiene hijos, dinero o éxito. La felicidad auténtica no se apoya en nada que sea temporal y mucho menos en nada que signifique ‘tener’.

Otra de las mentiras más difundidas es la inexistencia de Dios. Por todos lados nos dicen que Dios no existe y esta mentira refrena el sentido religioso con el que toda persona nace; por tal esa mentira va contra natura porque en esencia toda persona es religiosa. Siempre he creído que es muy difícil ser ateo porque la divinidad es demasiado evidente. Ateo solo podría ser aquel que tiene respuestas a todo, especialmente al misterio de la muerte y con ello compruebe con pelos y señales que Dios no existe lo que es imposible. Incluso, es más fácil sospechar de la existencia de Dios que de su inexistencia. (Ahora mismo la teoría del Big bang está siendo cuestionada).

Con esas mentiras difundidas es claro que el ser humano se sienta una deidad y se frustre cuando sienta que a pesar de ser ‘dios’ no puede controlar su vida. La felicidad auténtica sólo viene del reencuentro con nuestro sentido religioso.

Uno de los milagros cotidianos, por ejemplo, se da cuando una mujer se mira al espejo cada mañana y descubre que por ser fémina “tiene mucho más aguante para perseverar en el amor. Es más fiel que su marido y muy tenaz cuando se trata de defender lo entrañable”, esta bella descripción del ser femenino la he tomado del blog Adeamus, del padre Tamayo cuando él describe las virtudes femeninas.

Después de aquella impecable descripción que todas deberíamos aprender de memoria, hasta podemos sentirnos orgullosas de nuestros sufrimientos. El ser mujeres es un milagro diario que nada ni nadie nos lo quitará y con eso ya tenemos un motivo de alegría.

La Alegría sólo viene de Dios y está más allá de la edad, del número de hijos, de la condición social, del nivel cultural, del estado civil o de cuando dinero hay en nuestra cuenta bancaria. Aquí dejo un link en donde Jesús habla de la Alegría y sobre su predilección por el alma femenina que me dejó muy impresionada.

 La alegría: http://ecosdegarabandal.blogspot.com/2013/05/sufrimiento-y-alegria-entrelazados-en.html

Alma femenina: http://ecosdegarabandal.blogspot.com/2013/05/predileccion-de-jesus-por-el-alma.html

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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