¿Dónde está mi felicidad hoy día?

Mano, flor y guitarra - Diego Brochero

Mano, flor y guitarra – Diego Brochero

En un pueblo montañés en Cantabria – España, Nuestra Señora bajó del cielo para visitar a cuatro niñas en 1960. Las niñas hoy ya son mujeres grandes y las cuatro se unieron en matrimonio en los años setenta.

¿Qué?, ¿se casaron? Fue lo primero que pensé yo hace años cuando me enteré de pasada del asunto de las apariciones en Garabandal. ‘Cosa rara’ que se casen, pensé, porque Dios a quienes se aparece siempre pide la ‘consagración’, ¿serán ciertas las apariciones?

Menuda cantidad de prejuicios con la que va una por la vida cual si el matrimonio no fuera también cosa de Dios. El caso es que a esas niñas la Madre del Cielo no les pedía nada extraordinario sino ofrecer a Dios las cosas de cada momento. Vivir en la vida ordinaria una amistad íntima y natural con Dios.

¿Qué es eso de ofrecer?, es dar en regalo, entregar algo que cuesta mucho o alegra mucho o duele mucho con el corazón y el pensamiento a Dios. Nada más, así de sencillo. ¿En un suspiro?, sí, en un suspiro, en lo que dura un pestañeo.

Hoy me cuesta hacer algo, me cuesta mucho y tras cada expiración de aire pienso y digo es por tu amor. Así de sencillo, nada aparatoso, sin retorcimientos ni remamientos de sangre.

¿Será posible unir el corazón el cielo y la tierra? San Josemaría vio que era posible y más tarde, el concilio Vaticano II haría lo propio al recordarnos a todos que podemos vivir en la vida ordinaria un trato estrecho con Dios y es lo que Nuestra Señora pidió a las niñas en Garabandal y a través de ellas a todo el mundo laico, a todos los profesionales, a toda la gente que habitamos el mundo. Seguramente por eso las niñas se casaron y fueron eso que nos gusta llamar ‘normales’, ordinarias, comunes, sencillas pero muy profundas; porque la misión de ellas como la de la mayoría estaba en el mundo, en volverlo hermoso y habitable.

Qué bella cosa es esa de unir en el corazón el cielo y la tierra. Es una aspiración eximia, perfecta, ambiciosa, aparentemente imposible pero la más sublime y la que esconde la más inaudita felicidad reservada solo a los humildes.

A menudo nos preguntamos ¿dónde está mi felicidad hoy día?, pues está en esa secreta unión de cielo y tierra en el corazón, está en el amor a Dios. Esa es Narnia en el ropero, el paraíso escondido en lo más profundo de cada uno. Pese a todo, pase lo que pase.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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2 respuestas a ¿Dónde está mi felicidad hoy día?

  1. Liliana dijo:

    Un abracito Merceditas
    Bendiciones..

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