Las mujeres somos un divino tesoro

Sherezada - Angel Gonzales de la Tijera

Sherezada – Angel Gonzales de la Tijera

El sufrimiento de las mujeres, así como su amor y todo lo que hay en ellas, siempre ha sido y es muy singular. No hace mucho me he detenido a pensar en ello y al mismo tiempo he quedado muy sorprendida al descubrir el especial afecto que tiene Dios por estas sus creaturas.  Santa Teresita reflexionaba así en “Historia de un alma”: “No puedo comprender todavía porqué las mujeres son tan fácilmente excomulgadas en Italia. A cada momento nos decían: “!No entren aquí!, ¡no entren allí!, ¡van a quedar excomulgadas! ¡Ah, pobres mujeres! ¡qué despreciadas son!, sin embargo aman a Dios en número mucho mayor que los hombres y durante la Pasión de Nuestro Señor se mostraron  más valientes que los Apóstoles, ya que no se intimidaron ante los insultos de los soldados y osaron  enjugar la Faz adorable de Jesús… por eso sin duda permite Él que su dote en la Tierra sea el desprecio, puesto que lo eligió también para sí. En el cielo demostrará que sus pensamientos no son como los de los hombres porque entonces las últimas serán las primeras” (Capítulo IV páginas 174 -175) Estas palabras de santa Teresita puede estremecer cualquier corazón femenino que haya sufrido mucho alguna vez en su vida, estremecerlo de consuelo y de asombro, así como le ayudará a encontrar sentido a su dolor.

Del mismo modo en la biblia hay una preciosa cita que si bien va dirigida a toda alma pueden hacerlas suyas las mujeres que sufren: Isaías 62, 1-5: “Harás las delicias de tu Dios.  (…) Y serás una corona preciosa en manos de Yavé, un anillo real en el dedo de tu Dios.  No te llamarán más “abandonada”, ni a tu tierra “desolada” porque Yavé se complacerá en ti y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se casa con una muchacha virgen, así el que te reconstruyó se casará contigo, y como el esposo goza con su esposa, así harás las delicias de tu Dios”.

Si hemos sido hechas para ser las delicias de Nuestro Dios ¿qué más podemos desear? La Fe es un diamante en el pecho de toda mujer, aún cuando miles la desprecian.

En una locución a una vidente Jesús dijo que tenía predilección por el alma femenina, porque Dios al crearla la hizo pensando en cómo quería que sea su Madre. María es la máxima y más perfecta expresión de cómo somos las mujeres si nos dejamos conducir por su Espíritu. “Sed mujeres auténticas para poder atraer a los hombres hacia Mí”. “Hoy en día el alma auténtica femenina está corrompida. El demonio atacó primero a Eva porque sabía que si la conseguía a ella, conseguía a toda la humanidad”

De cualquier modo si se tiene fe y en la vida hay dolor no hay que desesperar pues como dice san Pablo si de Cristo esperamos bienes solamente para esta vida somos los más dignos de lástima entre todos los hombres. De Dios no podemos esperar sólo para esta vida, sería demasiado poco, sería caer en la misma ingenuidad en la que cayó Iscariote. De Él hay que esperar mucho más, es ridículo tratar de ponerle límites a su Generosidad.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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