Mi amiga Flo

Amigas - Anouck Caron

Amigas – Anouck Caron

Hoy una de mis mejores amigas cumple cincuenta y un años. Me detuve un instante cuando apenas me di cuenta que ya era un año que había pisado el andén número cinco del tiempo, una regla de tiempo imaginaria por la que nos deslizamos todos sin opción de mirar atrás.

El tema de la edad en las mujeres es un asunto delicado, un día casi me cuesta la amistad de otra querida amiga porque nos estábamos entrampando en una discusión infinita, ella decía que no era nada femenino ni de buen gusto decir la edad y yo le decía que eso a mí no me importaba nada.

Caer en la cuenta de que una de mis mejores amigas, una de mis ‘hermanas por el elección’, ha llegado a los cincuenta años me llevó a reflexión y a contarlo aquí. La conocí cuando yo bordeaba los veinticuatro y, seguramente, ella los cuarenta. La conocí rubia y de cabellos largos, largos como Pinina y con esos ojos que aún hoy tienen el mismo envidiable  brillo, entre grises y azules. La conocí al pie de su madre anciana y enferma, en ese entonces.

La conocí en una habitación común que nos habían asignado, “por azar”, en un curso de retiro espiritual. Estábamos en una bella casa de campo muy cerca de Luján. Recuerdo la noche en que nos quedamos en vela conversando, platicando nuestras vidas e inquietudes. Así nació nuestra amistad… nuestra hermandad para toda la vida.

Poco tiempo después conoció a quien, para la edad que entonces tenía y por mil razones que lo parecían indicar, sería el supuesto amor de su vida. Un hombre que le hizo ‘muchos daños’ pero que el peor de todos fue el que la dejara de amar o peor aún, el que nunca la haya amado, que a fin de cuentas puede resultar lo mismo. Una cosa a la que nunca me voy a acostumbrar es a la forma tan natural con que hoy se acepta ‘el amor descartable’, como si fuese lo más normal y sano del mundo. Nunca me acostumbraré a que un día alguien  diga te amo y luego, por las razones y pruebas que sean,  deje de amar. Puede haber excepciones a la regla, pero cuando esas excepciones se presentan con tanta frecuencia ya comienza a ser preocupante. Lo cierto es que la abandonó, pero no solo eso, sino que también la odió, le hizo más daño del que pudo hacerle su desamor. Le arruinó la vida laboral y social.

El año pasado visitó Perú por primera vez y por alguna extraña razón no toleró el cambio de clima cuando estaba en el tour de Islas Ballestas, se desvaneció y tuvo que cancelar el paseo que comprendía también Líneas de Nazca. Volvió a Lima, se repuso y al día siguiente siguió con el resto del plan turístico y marchó a Cusco, sin embargo ahí fue el acabose. La altura le afectó tanto que estuvo tres días internada en una clínica y de ahí la retornaron. En conclusión, no conoció nada.

De vuelta a Buenos Aires tras una serie de exámenes el diagnosticaron una forma de leucemia.

No solo no se casó, ni encontró el amor, sino que enfermó de una enfermedad mortal contra la que ahora lucha con las fuerzas que le quedan para defender su existencia.

Dos amigas - Susana Marcos Figueroa

Dos amigas – Susana Marcos Figueroa

Es la segunda vez en la vida en la que soy testigo de alguien que enferma mortalmente tras una profunda decepción afectiva. Pensar en ella me lleva a concluir que no es broma ni cosa superflua el mal de amores, ni que hoy miles de millones de personas sufran, enfermen y mueran por falta de amor, ¿sólo por eso?, diría alguien, sí, sólo y sencillamente por falta de amor, de desamor, por abandono, por olvido, por ingratitud. Ya no solo de un novio o esposo, sino de un padre, un hijo, un hermano que por las razones que fueren lastimaron a aquellos y les arruinaron, literalmente, la vida.

No será casualidad que hoy en la televisión escuche a una médica decir que una de las causas del cáncer de mama son las relaciones conflictivas entre las mujeres y sus parejas, hijos, padres, hermanos. Ella se refirió de modo especial al sexo opuesto; no obstante, considero que el solo hecho de discutir seriamente con cualquier persona querida y cercana, puede causar una enfermedad. El rencor enferma, así como las tensiones, más conocidas como estrés por el trabajo o por lo que fuere.

Un profesor amigo me decía el otro día que la vida es un fenómeno que nos desborda y que para sobrellevarla es preciso un guía espiritual, alguien que ayude a comprender en profundidad sus desconciertos aberrantes, a veces, y desvaríos. Hoy, por falta de vida interior, muy prontamente decimos te amo o decimos, te odio.

El abrazo, las caricias, las manifestaciones de cariño y respeto entre los más próximos, son también una probada medicina que fortalece el sistema inmunológico y el autoestima. La cosa es no saberse solos frente a cualquier tipo de crisis.

Mi amiga Flopy había perdido a su madre no hacía mucho antes de conocer a ese sujeto. Ella era todo lo que tenía y, prácticamente, aquel indeseable personaje pasó equivocadamente a ocupar su lugar y todo lo que hizo fue lastimarla.

No se vale jugar al amor y al desamor, no se vale jugar con los sentimientos propios ni el de los demás. Qué cierto es que las peores de todas las faltas y pecados, son las que se obran contra la caridad.

Mi amiga es una mujer maravillosa, de ardorosa fe y amor a Dios, amante de los animales, generosa con todos los que la conocen y rodean, sus vecinos y amigos; es de las que se involucra en los problemas de los otros para ayudar a solucionarlos. Tiene, como toda mujer, un fortísimo corazón maternal, cuyo amor tanto le hubiera gustado verter en unos hijos.

Sé que mujeres como ella hay miles y es por estas almas pequeñitas de fe y amor insondable, que el mundo todavía se sostiene y Dios todavía tiene Misericordia de nosotros. ¡Feliz cumpleaños Flo!

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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