¿Qué le pasó a nuestro amor?

 

Dulcinea - CartPatys

Dulcinea – CartPatys

“Porque fuerte es el amor como la muerte,

Obstinado como el abismo,  sus saetas de fuego

una llamarada de Dios”

Cantar de los Cantares 8,6 – 7

Suelo participar de vez en cuando en el foro de solteros católicos de Catholic. Net pero ayer por error entré al de familia  y para mi sorpresa me encontré con un clima muy parecido al de emergencias médicas de un hospital: “Llevo seis años casado y acabo de descubrir que mi esposa me es infiel. Estoy devastado”, “Hace ocho meses me casé y me separé hace cinco”, “¿Me divorcio? No sé qué hacer él es muy controlador y autoritario”, “¿Infidelidad?”, “¿Alguien me puede explicar qué pasos seguir para la nulidad de mi matrimonio religioso?” entre otros títulos igual de conmovedores  de personas que entraban allí para exponer sus heridas de corazón e historias dramáticas.

Los solteros, especialmente los que desean casarse, suelen ver en el matrimonio  algo así como una ‘ciudad prometida’, como aquella hermosa aldea de sol furibundo y atardecer dorado que se contempla desde una estrecha colina llamada soltería pero que, sin embargo, una vez en el llano descubren con estupor que no es más que una ciudad en ruinas y devastada, una ciudad aplastada por la guerra perdida del amor tan parecida a aquella otra desolada que describe Anytime Anywhere  que interpreta maravillosamente Sara Brightman. Un lugar destruido y desangelado en el que los sobrevivientes no se reconocen ni a ellos mismos y en el que no ama ya no reconoce al que amó.

Entonces ¿Qué le pasó a nuestro amor?, se preguntan. Le pasó la aridez, le alcanzó la fatiga, le sorprendió el peso del cuerpo y del tiempo. Le pasó una y mil veces las dificultades y vicisitudes de cada día. Le pasó que se acabaron las sensaciones y las mariposas en el estómago y que acabó el amor corporal y que a lo mejor es la hora de un amor más  espiritual. Pasó que no era amor si lo apagó las aguas amargas de la rutina porque al amor de verdad no hay agua que lo apague, como dice en el Cantar de los cantares.

Tengo la revolucionaria convicción de que solo son capaces de amar con todas sus fuerzas y con ese amor de flechas de fuego desprendido del amor divino que también describe el Cantar, las personas profundamente espirituales. Aquellas que tienen vida interior, un trato íntimo y cercano con Dios.

En el mundo materialista, práctico y consumista que habitamos hacen mucha falta más hombres y mujeres enamorados del Amor. Esa experiencia demoledora no es transmisible, tampoco explicable cuando apenas es posible decir que existe y es preciso vivirlo y que un día, tarde o temprano, deberá alcanzar a los escépticos.

Entiendo que la fe no es para todos por alguna misteriosa razón pero la piel del alma sí es la misma ya que todos anhelamos con sed el amor y la felicidad y estos son pertenecientes a lo espiritual. Es imposible alcanzar el triunfo del amor  sólo buscándolo  a través del sexo y las apariencias porque de ser así ‘ese’ amor apenas durará un poco más que un orgasmo y es lo que se ve a diario con la epidemia de divorcios y malheridos en la vida de matrimonio y familia de la sociedad; mejor desear lo que dice el Salmo: “Dame a conocer mi fin para que comprenda lo caduco que soy y tenga un corazón sensato” y alcanzar así a ver que el amor en realidad es el caballero de la triste figura, caduco, mustio y opaco pero henchido de descabelladas aventuras libradas y molinos de viento avasallados como el tiempo, las rutinas y demás pequeñeces.

El título de este post ha sido robado, lo tomé del título del interesante libro del P. Horacio Bojorge, donde él nos dice: “Este no saber amar no solo es un mal de cada individuo aislado sino de la sociedad humana. ¡No nos sabemos amar entre nosotros! Y esto es así principalmente en el lugar por excelencia del amor, el amor esponsal; amor que es la fuente de todos los demás amores: el fraterno, el de las familias entre sí. Saber amar es una sabiduría que se recibe por Gracia. Es un regalo de Dios”. Más adelante también señala que si el amor es pasión de un ser espiritual y racional algún papel debe tener la inteligencia en la dirección de ese amor.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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2 respuestas a ¿Qué le pasó a nuestro amor?

  1. natalia dijo:

    Hola Merce, yo llevo 8 años de casada y cada vez lo amo más a Dios y a mi esposo, como que si crece uno crece mucho más el otro. y es hermoso. Con mi esposo empezamos los primeros años a vivirlos con mucho amor, pero cerrados y nos dimos cuenta que si no nos abríamos a los demas no ibamos hacer crecer ese amor y a la par veíamos que muchos amigos se casaban y al año se separaban. Entramos al MFC. y fue lo mejor que nos pasó, empezamos ayudar a los novios, y hace un par de años Dios nos puso con los matrimonios recién casados, que cada vez les cuesta más la convivencia, chicos muy buenos, católicos pero metidos con sus cosas, sus egoísmos, etc etc. Yo soy abogada y este fin de año también me saturé de todo esto, de tanto odio, egoísmo, Y siento que me tengo que poner a estudiar más sobre esto. últimamente veo una novela cualquiera donde se son infieles o se separan y me parte el alma, me pongo a llorar; ja ja y a veces son novelas cómicas! Hay mucho para hacer y creo que Dios me pide que me ponga las pilas con eso porque es una lástima que tantos matrimonios jóvenes no disfruten de todas las gracias y de este enorme regalo que es el sacramento del matrimonio que nos ha dado a Dios.
    Bueno me encanta como escribís, yo soy desastrosa escribo lo que viene en mente ja ja! Besos y gracias, siempre me llenan mucho tus post.

  2. !Hola Natalia!, me alegra mucho que estés bien con tu esposo, ahora es casi extraño eso aunque parezca increíble. Ayer me enteré de unos amigos recién casados que se reconciliaron, pues estaban a punto de separase. !qué alegría me dio!
    Pues sí, !qué bueno que ustedes se abrieron a ayudar a otras parejas!… aunque resulte agotador a veces. !Es muy bueno, porque he visto que hoy los matrimonios sufren mucho!… Y sí, yo estoy viendo una telenovela en la que una chica se enamora de un hombre casado y la amiga en lugar de ponerla en su sitio le dice: “Pero ¿qué vas a hacer con lo que sientes?, ¿te vas a sacrificar?, tienes que hacer justicia a ese amor?” Ja!… osea, más importante es lo que se “siente” hoy, ahora… que lo que está bien y será bueno por siempre. En fin, son los medios y sus contenidos pero también está así la sociedad. 🙂 A mí me da por llorar o reventar de bronca jeje
    !!Gracias por lo que me dices!!… pero pienso no escribes más además que escribir es sencillo!! Sí, ayuda mucho y con todo lo que puedas a las familias, tú y tu esposo!! 🙂

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