Recolectores de patatas con corazón

Espigadoras - Ana Espinosa

Espigadoras – Ana Espinosa

El ciudadano del siglo XXI es un consumidor de objetos, un consumidor de alimentos, de ideas y cuanto más tiempo pasa, más cosas, ideas y alimentos almacena o deshecha y no puede ni sabe cómo seleccionar. El ciudadano de hoy es un recolector como lo es un periodista cuando recolecta realidades y las describe, o el cineasta, y las recrea; y según el rol que juega, el ciudadano también deja a otros que recolecten por él.

La documentalista francesa Agnes Varga aborda el rol recolector de las personas de hoy en su impresionante documental “Los espigadores y la espigadora” en el que presenta la sorprendente realidad de no pocos  franceses que viven de recoger entre los desperdicios de la basura francesa asomándolos a la ancestral labor de los espigadores. ¿Cómo surge una idea para hacer un documental? Del azar, responde ella. Un día sentada en un café a eso de las dos de la tarde de pronto los vio y nació la idea y la idea se hizo documental y el documental despertó la conciencia de cientos de personas al hecho de que somos recolectores; todos somos recolectores.

A lo largo del relato también queda claro que esa desafiante y temeraria labor de recolectar para sobrevivir resulta ser muy beneficiosa para el medio ambiente y la salud del planeta porque esta faena recolectora  favorece el aprovechamiento de recursos naturales despreciados y la recuperación de productos desperdiciados en beneficio de la no contaminación del ambiente y del hábitat natural. Al final, el beneficio es para todos y como todo: las ideas, los objetos y los alimentos entran y salen, se reciben y se entregan y viajan hasta procurar un beneficio integral.

Varda sostiene a partir de su experiencia en el rodaje de su película, que lamentablemente hoy todo el mudo tira, deshecha, incluso los mismos pobres… y que se ha perdido respeto al hábito de guardar, de terminar, etc. y, por supuesto, este cambio de conducta de las personas  tiene mucho que ver con los problemas ambientales que aquejan a la sociedad.

Por otro lado, con relación a la información y al viaje de las ideas, Umberto Eco afirma que ahora en la escuela a los maestros ya no les toca el rol de llevar la información y la novedad de un conocimiento a sus alumnos, sino enseñarles a elegir la información, a seleccionar de una ingente cantidad de libros, programas, películas lo que les conviene según sus objetivos.

Nosotros somos recolectores en el inmenso mar de cosas que compone nuestra vida ‘tecnologizada’ pero en medio de ese mar de opciones ocurre algo que interrumpe el proceso: una tensión paralizante que abruma y bloquea el entendimiento al extremo de no poder discernir entre lo que conviene echar o no, entre lo que conviene recoger o no. De tal modo que a más información, más desinformación; a más conocimientos, más ignorancia; a más estímulos, menos sensibilidad. Situación que están llamados a resolver los profesores en los colegios, los periodistas en los medios, los padres en los hogares, etc.

En el proceso de elaboración del documental a Agnes le llamó la atención unas patatas con forma de corazón que estaban entre las que por ser demasiado grandes o pequeñas no se estiman para ser comercializadas y  quedan allí, abandonadas a la vera y que los recolectores rescatan para su consumo. Dice que la forma de aquellas patatas le pareció un mensaje: Unas patatas modestas, no vendibles pero que tenían corazón le decían algo sobre lo que sería su documental.

 El documental la llevó a mostrar que el consumo, dice ella, convive con una sociedad supuestamente rica como Francia que sin embargo tiene pobres que recolectan entre los desperdicios y son unos “artistas de la recuperación” como los llama.

Lo cierto es que no todas las personas tienen las mejores opciones para elegir en la vida pero sí todas tenemos algo entre lo que elegir desde el momento en que nos reconocemos libres. Las personas al elegir nos hacemos responsables de nuestra elección y muchas veces despreciamos, nos equivocamos pero son decisiones de las debemos  hacernos cargo.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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Una respuesta a Recolectores de patatas con corazón

  1. Kenya C. Stanton dijo:

    Esto sí que es un documental de verdad y no las pseudohistorias capitalistas de Gore, es sin duda el mejor documental que he visto. Este auna todo, para dicha consideración. Empezando por la parte creativa y visual, es un espectaculo la visión de espigadora que presenta Varda, como sus protagonistas, pues recolecta trocitos que mucha gente despreciaría y crea una obra de arte. Muy acertada la contraposición arte y recolección donde nos muestra que el arte (supervivencia) esta en la persona y no en lo material. Aúnque lo más importante de este documental es el mensaje, que nos acerca al submundo desconocido para la mayoría, de los pocos recolectores, tanto rurales como urbanos, que poseen la vida más digna que queda en esta sociedad consumista. Es triste observar en lo que se ha convertido la vida actuál, donde para el disfrute del 20%, sufren las consecuencias el 80%, pues solo pensamos en nosotros mismos, consumir y lograr con ello la felicidad y olvidar los problemas, todo muy bien orquestado por los dueños del mundo (no deben llegar ni a 100) que realmente son los beneficiarios de este sistema y donde nosotros le ayudamos gentilmente para que así continue. Aúnque este ritmo está claro que llegará a su fin, porque como se observa la evolución humana esta llena de avances y retrocesos y ahora mismo la inteligencia humana esta a punto de llegar a su cuota máxima de estupidez, por lo que en un futuro próximo, todo este sistema capitalista, aunque algunos traten de evitarlo, se vendra abajo, pues los recursos naturales no son infinitos y ahí los grandes supervivientes como nos muestra Varda serán los ESPIGADORES.

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