Enemigos

Torero - Melero Sánchez

Torero – Melero Sánchez

Existen tres enemigos del corazón. Juan lo dice, tres enemigos del buen vivir. Vamos al primero.

San Juan lo llama concupiscencia de la carne, ese exceso de placeres en todo orden, una sensualidad tan bien publicitada en nuestra realidad  que se presenta como la única forma posible de bienestar; y también a la búsqueda de comodidad en todo orden. Una inquietud desenfrenada porque todo sea rápido, fácil, placentero y cómodo.

Durante el día somos muchas veces así, buscamos lo más cómodo, el atajo que ayude a salvar la jornada aunque eso signifique hacer mal el trabajo o dejarlo a medias. Todos los días. La cosa es ser conscientes de la constante disyuntiva.

Al otro enemigo san Juan lo llama concupiscencia de los ojos, una avaricia que lleva a valorar sólo lo que se ve y se toca. Un particular materialismo operante que rige toda conducta. Ojos que quedan pegados a la realidad terrena, dicen san Josemaría, y no son capaces de descubrir las realidades sobrenaturales. Ojos que valoran sólo lo humanamente razonable: el dinero o el trabajo como fines, el dinero como única solución a todos los problemas de la vida, los diplomas de estudios, los viajes, la forma perfecta de los cuerpos, en fin, todo esto que puede ser bueno pero que se valoran como fines determinantes.

El tercer enemigo, nos dice san Juan, es la soberbia de la vida. San Josemaría dice: “Los ojos del alma se embotan; la razón se cree autosuficiente para entender todo  prescindiendo de Dios. Es una tentación sutil que se ampara en la dignidad de la Inteligencia” (“Es Cristo que pasa” p. 38) y entonces, se vuelve al entusiasmo del  seréis como dioses, que no sólo se traduce en vanidad o amor propio, sino  que es un engreimiento general, la arrogancia a todas horas, incluso, tres días después de muertos. Es la autosuficiencia farisea que se refleja en el maltrato, desprecio y manipulación o dominio de los demás. La necesidad de controlar todo y la engañosa sensación de que sabemos y podemos mucho más que los demás. Menuda tentación sutil.

La crisis económica que aqueja a muchos países del primer mundo, particularmente a España, es una muestra de que una vez más el ser humano cayó en estas tres trampas, ya que no es verdad que él puede con todo y tiene el control de todo. Si algo bueno ha traído la crisis ahora, según un artículo de la revista Management Society en la que anuncia los resultados del Informe Directivos y Responsabilidad Corporativa de fundación Adecco, es que los consumidores se han tornado más reflexivos, ahorrativos y prudentes y que incluso se sienten inclinados a apoyarse en marcas de empresas socialmente responsables ya que están viendo que la solución a los problemas no sólo está en manos del Estado sino de aquellas.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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