Te extraño

Oferenda, amigas bahianas - Cris SKoester

Oferenda, amigas bahianas – Cris SKoester

Ayer cuando abrí el diario y vi mi nombre junto al cuento que había escrito me acordé de ti y lo primero que pensé por un instante fue en ir a llamarte para decirte: “! Abre el periódico que encontrarás una sorpresa!” pero la realidad que es más grande que todo y opresora, no tardó en alcanzarme. Hace treinta y un meses que no estás aquí, que vivimos sin ti pero contigo.

Me acordé de ti y pensé en ti porque tú eras la que más me animaba, la que se entusiasmaba con mis logros y sintonizaba con mis sueños y mis progresos. Ayer te recordé y supe que te extrañaba y me hiciste mucha falta.

No hay ahora quien me haga fiestas, quien me diga que sí puedo, que sí se puede. No hay ahora quien entienda este tipo de cosas raras que tienen la inexplicable capacidad de alegrar ciertos corazones como el tuyo y el mío.

Tú tenías la bondad de entender los gustos medio normales y los sueños indescifrables de alguien como yo, de esencia ‘casi normal’ y en más de una cosa, ilógica y alucinada.

Ayer me leí y me acordé de ti, te lo conté mientras me dormía y sentí tu silencio, sentí tu ausencia, sentí el vacío y al mismo tiempo tu presencia. Sé sobradamente que tú estás y que me ves y ríes, que incluso, entiendes la existencia de modo más completo que antes… pero la carne pesa, el cuerpo, las horas… la realidad de esta vida pesa y es imposible no extrañarte, no querer que vuelva el tiempo atrás y cambien las cosas.

Más de una vez en todos esos meses me encontré necesitándote para contarte novedades, para comentar, para planear, para preguntarte qué opinas y qué piensas de mis decisiones, del rumbo que va tomando el mundo, de las cosas, de la sociedad, de mi vida y la tuya, la de tu hija que está enorme, ¡si la vieras! Es tal cual la soñaste, una fémina de carácter, autónoma, responsable, sensible, inteligente, culta, políglota. Sí, sí, es tal como la diseñaste en tu corazón.

Más de una vez me imaginé tus respuestas, las adiviné, las disfruté y me vi riéndome contigo en una plática imaginaria y sé que estás y me asombro cada vez que pienso cómo cambian los roles en esta vida, me asombro mientras intento entender cómo es eso que antes podíamos hablar frente a frente mientras que ahora sólo puedo hablarte en mis pensamientos y sin sentir tu respuesta. Pero sé que estás allí.

Hace unas semanas mamá encontró una carta tuya y yo guardo aún esa tarjeta que me enviaste felicitándome en el día de mi Primera Comunión; no sé si los demás se aferran a esos vestigios materiales que dejaste, pero yo me he acostumbrado a imaginarte invisible entre nosotros cuando acaso es lo más aproximado a la realidad latente que nos rodea … ayer veía en la tele que hay un aparatito que estimula el hemisferio derecho de nuestro cerebro que es como una antena que capta realidades impenetrables a simple vista. Bien pues, sin necesidad de ese casco yo te percibo con el corazón cuando en mis recuerdos apareces tan nítidamente cual si te hubiera visto unos minutos antes. Recuerdo, por ejemplo, la forma de tus dedos, tus manos, tus cabellos negros y esas bolitas que te ponías, recuerdo tu voz, incluso todos tus gestos, tu forma de rezar, tus ojos cerrados, tus palabras y tu manera particular de hilarlas, tus dichos como aquél: “Ya me voy como todos lo verán…”

Cuando me pregunto por qué partiste tan joven, la respuesta que pronto acude a mi cuestionamiento es porque ya eras demasiado perfecta para habitar en este mundo. Tenías todo, eras todo. Todo lo hiciste bien a pesar de tu participación imperfecta como humana con naturales defectos y debilidades. Porque lo mejor que habías hecho en tu vida fue entregarte un día por entero a Dios. Luego de eso, Él hizo lo que quiso contigo. Por eso digo que todo lo hiciste bien.

En eso y más me empeño en seguir tus pasos. No hay negocio más grande en esta vida que entregarse por entero a Él.

Recuerdo cuando decías en tu afán de modestia desmedida que no sabías nada, que no eras capaz de tal o cual cosa… pero luego, cuando hablabas de tu trabajo salía de ti con lúcida humildad este razonamiento certero: “Mi trabajo lo hago bien, sé poco, pero lo que sé, lo sé bien”. Eso me gustaba de ti, en que nadie podía competir contigo en humildad. Estabas tan segura de tu pequeñez como de la grandeza que cabía en ella.

Bien pues, mañana cumplo treinta y seis y anoche recibí un regalo, tu regalo, tu presencia tangible para los sentidos de mi alma tanto más que si te tocara con mis dedos.

Sí, mañana cumpliré treinta y seis y veo con resignación que nuestras edades no se parecen en nada cuando te contemplo en una fotografía de mi tocador, donde estás tú con tus treinta seis años sonriente en la playa junto a Claudia de cinco años… cuando de eso hace ya más de diez.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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4 respuestas a Te extraño

  1. Liliana dijo:

    Que bella carta…que letras tan llenas de amor.
    Feliz cumpleanos Merceditas,ya no esta tu hermanita fisicamente,pero les dejo su amor en los corazones de todos,se los dejo empapaditos de su presencia.

    Un abrazooote,mil bendiciones.

  2. natalia dijo:

    Mercedes feliz cumpleaños y Feliz día de nuestra Madre del cielo! Me hiciste llorar mucho, ja ja. pero me encantó. me hizo acordar a mi relación con mi hermana, ella cumplió 36 la semana pasada, siempre fuimos muy unidas, era mi amiga del alma y de la vida. Ahora está lejos, Dios no se la ha llevado pero está lejos vive en España de repente se fue, se alejó de Dios , de mí. Y la extraño tanto por ahí me dan unas ganas enorme de abrazarla de volvernos a dormir juntas rezando el rosario y miles de cosas lindas. Por ahí nos hablamos pero no nos decimos nada porque si no nos ponemos a llorar. no me duele la distancia física sino la del alma que es mucho más valiosa y grande y hermosa, y que vos si la tenes con la tuya. Pero bueno sé que la Virgen la va hacer volver porque en el fondo es la persona más bondadosa y sensible que conozco. Bueno te deseo lo mejor y rezo por vos.

    • Hola Nati, gracias por tus saludos y por lo que me cuentas… lo primero que pensé mientras te leía es lo que al final tú misma dijiste… La Virgen la habrá volver; y sí… sé de esas otras pérdidas que son peores que la muerte, esas en las que simplemente alguien desaparece de nuestra vida por propia decisión… es terrible, pero no es tu casa. Tu hermana está cerca de ti y si hay silencios y llanto es que hay un solo corazón. La mía vive ahora en el Cielo… pero también está conmigo. !!También te deseo lo mejor, gracias por tus oraciones, también tú en las mías!! Besos!!

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