Con el cuerpo de nido

La espera 2 - Cenia Castro

La espera 2 – Cenia Castro

Volviendo a los avatares del cuerpo, una de las experiencias que no me perdería nunca es el de la maternidad. El gran acontecimiento de un embarazo que aguarda potencialmente a todo cuerpo femenino es algo a lo que jamás se debe renunciar.

El mundo mentiroso de hoy obliga a miles de mujeres a ver esa alucinante experiencia como un problema oscuro que si llega a destiempo o de sorpresa hay que exterminar a toda costa y en nombre de una sórdida libertad que empuja a optar por lo mezquino.

Si la mujer por joven que fuere se detuviera unos segundos a contemplar el enorme prodigio que acaba de comenzar en su interior y que durará nueve meses, no buscaría abortar.

Lo que falta inculcar hoy a las jóvenes es una verdadera pasión y curiosidad por la vida. Lo que falta es incentivarles el ánimo y enseñarles a no tener miedo a nada, a ser responsables de sus actos, etc. ¡Si tanto se infunde ánimo a los enfermos de cáncer porqué no a las embarazadas!

Existe toda una campaña fuerte en la lucha contra el cáncer, en animar a las personas a sobreponerse a la enfermedad, a defender su vida con todas sus fuerzas. ¿Por qué no se infundir este mismo valor a las mujeres embarazadas?, ¿por qué no decirles que sean fuertes y defiendan la vida que nace de sus vidas?

Hace unos días cuando me bajó la presión y casi me desmayé, también volví a ser consciente de lo frágiles que somos. Que no hace falta un cáncer o un ataque cardíaco para morirse, que basta con un desequilibrio químico para languidecer y enfermar. Esos son los prodigios diarios de la gran máquina humana que llamamos cuerpo, el prodigio que hace para mantener nuestro equilibrio y tenernos en pie.

De tan solo imaginar que una pequeña semilla va  a ocasionar todo un cambio asombroso en mi cuerpo y que luego de su interior va a salir una nueva creatura, otra persona con sus propias cualidades y singularidades, me produce entusiasmo por la vida.

¿Cómo perderse eso por sorpresiva que llegue la ocasión? Y la siguiente cuestión es ¿cuándo realmente se está preparado para hacer algo si la realidad descuajeringada apenas da tiempo a prepararse?

 No me explico cómo es posible que tantas mujeres renuncien a vivir esa experiencia en primera fila, en primera persona; y luego, la única explicación que encuentro es la de una ‘mediatización’ de la conciencia, la banalidad del mal, la vanidad de la vida, la insensibilidad humana. La de vivir según los patrones que dictan los medios y los modelos mediáticos.

Las mujeres tienen derecho, dicen las abortistas, a decidir sobre su cuerpo. Qué pena que ese “derecho” las prive de vivir su existencia de una de las formas más singulares posibles, peor aún teniendo en cuenta que a muchas el aborto las esteriliza para siempre, pues como suele pasar, las oportunidades a veces no vuelven.

Hace unos días escuchaba a Isabel Allende pronunciándose sobre el aborto que ella apoya con sutileza. Decía que sí, por supuesto, las mujeres tienen derecho a abortar ¡pero claro, en situaciones extremas!, ¡¿a quién le gusta abortar?!

Sus palabras sólo me convencieron de que ni a las abortistas les gusta la palabra aborto, el concepto aborto, la realidad del aborto; y me demostró ella que su grupo de feministas no hacen más que tapar el sol negro del egoísmo con un dedo.

Las mujeres tenemos derecho a vivir y dar vida, a luchar por subsistir, tenemos derecho a luchar por el bien, tenemos derecho a elegir entre el bien y el mal y a tener en claro que elegir el bien siempre será mejor, elegir la vida siempre será lo mejor, elegir a favor del otro, siempre será mejor.

En fin, no me perdería la experiencia de la preñez.

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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