!Bienvenido 2014!

Árbol, sol y niños - Antonio Álvarez Gordillo

Árbol, sol y niños – Antonio Álvarez Gordillo

Cada año es un paso más cerca de la Parusía. En septiembre hicieron seis años que cumplí treinta escuchando Forever Young de Alphaville y viendo su video clip en el preciso instante en que unos niños son envestidos por una intensa luz amarilla, como esas tardes de verano de los ochenta, o de ahora mismo. Así me imagino la Parusía. Con la luminosa presencia de Jesús en el justo momento en que nos tiene tomados la rutina de cada día.

De chiquita me enseñaron a cerrar círculos y el 2013 fue muy bueno para mí en ese aspecto. Hay un solo pendiente que tengo hasta ahora, aprender a hablar inglés. Sé lo mínimo indispensable, lo que hizo que no me perdiera en Italia cuando iba sola a la estación de buses pues al no saber italiano el inglés me sacó de gran apuro, o cuando en un hotel de Colombia pregunté a un chico guapo en inglés – porque el pobre no sabía español – cómo usar el ascensor. Lo gracioso fue que luego él, emocionado, siguió hablándome en su idioma mientras yo iba camino a la luna pues ya no le entendía más nada.

Sí, sí, el inglés me falta… será un pendiente; pero impredecible como soy no dudo si a los noventa llego como una fluida angloparlante.

El año pasado fue buenísimo para mí, lleno de bendiciones, lleno de círculos cerrados y de dos importantes capítulos abiertos. Decía que de chiquita mis hermanas y mamá me enseñaron que lo que se comienza se termina, poner la última piedra es importante y ¡y vaya que cómo se necesita esfuerzo y dedicación! El 2013 me sirvió para eso sobremanera, y si miro un poco más atrás, también el 2012.

La educación romántica que recibí me enseñó que uno siempre debe luchar por lo que quiere, no darse por vencido, intentar una y otra vez, no perder la esperanza porque en ese esfuerzo la musculatura de la fe aumenta y de la voluntad y de un carácter férreo.

No es la terca obstinación del necio, de ese tipo de persistencia no hablo; sino la del que sabe que va por buen camino y espera, confía e insiste.

En la universidad he tenido alumnas y alumnos mayores que yo, gente con más experiencia de vida que yo y a pesar de ello, a pesar de saber más que yo, sentados en sus carpetas con la humildad de un sabio para escuchar a su pequeña maestra. Es gente adulta, gente grande, con hijos de mi edad. Ese tipo de personas me entusiasma.

Una de ellas me decía que como ya había sido madre y esposa casi toda su vida, ahora que sus hijos están grandes y hasta ya le han hecho abuela, ella se daba tiempo para sí misma, para estudiar lo que siempre quiso.

Ahí es cuando entiendo que el cántico de san Pablo no se equivoca, el amor es paciente, perseverante, nunca se cansa. En esas personas veo un gran amor por la vida y los sueños.

Ojalá este años todos nos propongamos pocas cosas pero desafiantes al punto de no parar hasta conseguirlas. Con entusiasmo, fe, esperanza, con Amor.

 

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Acerca de Mercedes M. Sarapura S.

Nací en Tarma/Perú en 1977, soy comunicadora social con estudios de maestría en Comunicación y Cultura. Me dedico a la docencia universitaria y últimamente al periodismo radial. La Literatura es uno de los grandes amores de mi vida, he escrito alguna novela inédita, cuentos infantiles y artículos de opinión que intento canalizar en este espacio que alterna entre la ficción y la no ficción.
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